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Desde el fondo de la botella de las especulaciones, zigzagueando entre los favoritos de esta Copa, salta como tapón de corcho desesperado, esta vieja intriga: ¿Habrá llegado el momento de ver coronarse a Holanda? Hey, ¿y el largamente sostenido favoritismo de España? Es cierto, y tiene soporte, pero no es un hecho. Esta España de la Copa no es más favorita que la inesperadamente “torpedeada” en el Torneo de Confederaciones.

Desde la “revolución naranja” en 1974, hemos estado esperando que Holanda logre por fin el gran impacto. Éste es el momento, con ese equipo. No se trata de ahora o nunca, porque el flujo de producción de valores holandeses no va a detenerse. Vendrán más Van Persie, Robben, Sneijder, Huntelaar, Van Bommel, Vandervart, y tantos otros.

Holanda ha sido el equipo que nadie quiere encontrarse en el camino, pero que nunca ha terminado de dar el último pincelazo. Cuando Cruyff los adelantó 1-0 en la final del 74, muy temprano, la creencia que no quedaba nada por discutir, se extendió por todo el planeta, pero Alemania es el equipo de los resurgimientos, y frustró a Holanda.

Fue fácil colocarla como favorita cuatro años después en Argentina. No parecía haber forma de pararlos, pero apareció Kempes, y los mató. No, no podía ser. La tercera final es la vencida, pensamos, pero algo ocurrió y Holanda fue el gran ausente en España 82 y México 86. Regresaron en tres Copas seguidas, registraron batallas memorables con Brasil, mostraron su vieja clase y esa voracidad ofensiva que jamás han sacrificado, quedaron fuera del Mundial de 2002 y se reactivaron en 2006.

Holanda-España sería una final de alarido, y puede ocurrir. Después de ganar sus ocho juegos clasificatorios con 17 goles a favor y 2 en contra, Holanda va a ganar el Grupo E, sin preocuparse quien es segundo del F en la lucha Italia, Eslovaquia y Paraguay; deseando fajarse con Brasil en cuartos y con Inglaterra en semifinales, para chocar quizás con España o Argentina, por la Copa.

Batallar contra España garantiza un nuevo Campeón, y las Copas están necesitando algo de eso. España tiene una muralla pero Holanda puede derribarla. Sólo un problema hay, y es que aunque apenas admitió dos goles en ocho juegos, se sigue discutiendo sobre su defensa. Bueno, aquel Brasil quitaba un enorme peso, con su ofensiva deslumbrante y demoledora.

Equipo veloz, creativo, muy versátil agrediendo, con suficientes valores individuales, esta Holanda difícilmente controlable, podría conseguir su primera Copa del Mundo aquí en Sudáfrica, 36 años después de aquel intento encabezado por Johan Cruyff.