•   JOHANNESBURGO / ENVIADO ESPECIAL  |
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El desarme del equipo francés en esta Copa ha sido alarmante. Se suponía que una adecuada mezcla de veteranía con sangre nueva, es decir la experiencia y recursos de Abidal, Maoluda, Anelka, Gallas, Govou y lo que queda de Henry, con el agregado de la vitalidad que proporcionan Gourcuff, Clichy, Lloris, Diaby y Gignac, estando Ribery en forma, haría de Francia un equipo garante de un buen espectáculo, respondiendo a su linaje.

¿Y qué es lo que hemos visto frente a Uruguay –difícil empate- y México –ruidosa derrota? Un equipo sin pies ni cabeza, que no encuentra su línea de juego, que no termina de improvisar, que sienta a Gourcuff y mueve a Ribery hacia responsabilidades que no puede cumplir.

“Que pequeños nos sentimos después de lucir tan mal”, ha dicho Patrick Evra, de 29 años, pilar del Manchester, víctima de la maniobra de “Chicharito” Hernández. “Esto ha sido una catástrofe”, agregó con cierta solemnidad. Había que ver la cara de Evra en pantalla, para ver la cara de ésta Francia inexpresiva, que espera desde el fondo del abismo, golear a Sudáfrica antes de irse de éste Mundial, aunque puede que no le sirva para nada.

Francia siempre ha tenido relevos, y nunca había necesitado de una mano como la de Henry para asegurar su clasificación. Aquel equipo que colocaba a Pires, Vieira y Makelele detrás de Zidane, ofreciendo atractivas y efectivas variantes ofensivas, quedó para el recuerdo.

No fue Ribery en ningún momento, el jugador capaz de inspirar a sus compañeros. Tratando inútilmente de organizar, Ribery jugó al desnudo, y Francia desconectada, naufragó. Nunca pensamos ver a éste equipo tan disminuido como lució contra México.

El periodismo francés ha sido implacable. “Este es un equipo lamentable que debe ser sometido a una transformación total”. Una reacción parecida a la provocada por la rápida eliminación en el Mundial de 2002, cuando se defendía el título, pero corregida en el 2006, viendo al equipo llegar a la final con Italia.

¿Comenzó la decadencia con el cabezazo de Zidane a Materazzi? No, pero todo ha sido difícil a partir de ese momento desafortunado. Francia no tiene un caudillo del nivel de Platini y Zidane, ni el acompañamiento para darle forma a la gran orquesta.

“Le robaron el alma a Francia”, escribió alguien. No, éste equipo vino sin alma. Lo vimos frente a México deambular sin rumbo, sin saber qué hacer. Hay que reconocer el buen juego desplegado por los aztecas, pero ver a Francia entregada, era una rareza.

Para golear a Sudáfrica, Francia necesita recuperar pies y cabeza, y tener alma. Aunque no sobreviva, sería una despedida tolerable, quitándose un poco de la mugre que le ha caído encima, y la ironía hiriente que lo hace sangrar.