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Sani Kaita, el nigeriano que vio la tarjeta roja ante Grecia el jueves, se ha encontrado con más de 1.000 mensajes de amenazas en el correo electrónico procedentes de su país.

“Nos tomamos estas amenazas muy en serio. Hemos hablado con nuestro Gobierno y con la FIFA para informarles”, ha asegurado Idah Peterside, portavoz de la selección nigeriana, desde Durban, donde se concentra el equipo en Sudáfrica. El director de comunicación de la FIFA, Nicolas Maingot, ha afirmado, por su parte, que no tienen constancia del asunto.

Sani Kaita, de 24 años, fue expulsado al parar con la mano sobre la raya de gol un disparo en su enfrentamiento contra Nigeria, cuando su equipo ganaba por 1-0. Grecia transformó el penalti y acabó ganando el encuentro (2-1). Era la segunda derrota de los africanos, que están al borde de la eliminación tras haber caído también en su primer partido con Argentina (1-0).

El futbolista ha asegurado que no está asustado, porque “para los musulmanes sólo Alá decide quién vive o muere”. Feita se ha negado a comparar su caso con el del colombiano Andrés Escolar, que fue asesinado en el Mundial de Estados Unidos de 1994 tras marcarse un gol en su propia puerta. “Cada uno tiene su destino en esta tierra”, aseguró.

El equipo africano anunció en abril sus intenciones de cambiar de hotel de concentración para el Mundial, alegando problemas de seguridad. La FIFA impuso a la Federación Nigeriana de Fútbol una multa cercana a los 250.000 dólares, puesto que está prohibido cambiar el lugar de residencia de la selección después de la fecha límite fijada por el máximo organismo del fútbol.