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De repente, la madrugada del 1 de julio de 2009, nuestros corazones fueron sacudidos por la noticia de la muerte de un símbolo deportivo, un símbolo mundial, un hombre querido por muchos, elogiados por otros, Alexis Argüello, ‘El Flaco Explosivo’.

Se fue de forma inesperada, cuando menos se esperaba, fue algo así como su centellante derecha estrellándose en el mentón del rival.

Argüello caló hondo, fue y es un ejemplo para el deportista de nuestro país. Sus tres coronas mundiales 126, 130 y 135 libras, evidencian la grandeza de este hombre de pies descalzos, humilde, solidario y digno representante de la idiosincrasia nicaragüense.

“No puedo dejar de recordarlo, todos los días pienso en él, mi oficina está llena de fotos y pósteres de Alexis. Lo quería tanto, era como un hijo para mí”, dijo Donald Rodríguez, quien cosechó una amistad de 40 años con el popular atleta.

Argüello fue un paradigma del boxeo, deporte que lo atrapó desde muy chico. “Me picó esto de entrar a practicar esta chochada porque quería mi cuñado, Eduardo ‘Ratón’ Mojica. Pero fue lindo y me siento orgulloso de lo que hice”, me dijo en una ocasión Alexis, en ese momento enfundado en el uniforme de la vicealcaldía de Managua.

‘El Flaco Explosivo’ fue el primer atleta nicaragüense que impactó a nivel mundial y colocó a Nicaragua como referencia. Antes de él, solo el príncipe de las letras castellanas, el poeta Rubén Darío, lo había hecho.

“Fue un hombre admirable, con ambición y entrega sin límites. Alexis emocionó a miles de nicaragüenses con cada conquista de sus tres campeonatos mundiales. Él fue un grande dentro y fuera del ring”, admite quien fue su manejador por muchos años, Eduardo Román.

Argüello debutó en el profesionalismo el 1 de agosto de 1968 y perdió contra Daniel ‘El Cachorro’ Amaya, por nocaut en el primer asalto. Su primera corona, 126 libras AMB, la atrapó frente al mexicano Rubén ‘El Púas’ Olivares, el 23 de noviembre de 1974, y ganó por KO en 13 rounds. Hizo cuatro defensas.

Su segundo cetro, 130 libras CMB, lo obtuvo el 28 de enero de 1978 contra el puertorriqueño Alfredo Escalera, a quien desbarató en 13 asaltos. Realizó ocho defensas.


Se convirtió en tricampeón, 135 libras CMB, venciendo por decisión unánime al inglés Jim Watt el 20 de junio de 1981. Aquí hizo cuatro defensas. En total fueron 16 veces que expuso sus coronas y nunca las perdió.