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El principal responsable de la destrucción de Argentina, ha sido Bastian Schweinsteiger, ese centrocampista de ribetes espectaculares por su velocidad, fortaleza, claro sentido del juego y enorme proyección ofensiva.

La geometría del medio campo, facilita muchas fantasías. Es por eso que la brillantez de Xavi Hernández, tanto con el Barcelona como con la Selección de España, es a ratos cegadora, como lo era la de Gerson en aquel extraordinario Brasil de 1970, y lo es la de Schweinsteiger del Bayer Múnich, con éste arrollador equipo alemán de Joachim Low, que pretende no dejar piedra sobre piedra en ésta Copa, y podría lograrlo.

Desde el propio inicio del juego contra Argentina, Schweinsteiger se hizo sentir con ese centro que fue deslizado hacia las redes ante el asombro de Romero por la cabeza de Müller, frente a las narices de Otamendi en el tercer minuto.

Con la complicidad de Oezil, el accionar de Schweinsteiger le permitió a Alemania estar recibiendo balones con claridad y dominar la recuperación. Extrañamente Maradona, confiando en la capacidad goleadora de sus delanteros, no pareció preocuparse por algo tan trascendente, pese a verlos desconectados y con Messi trabado en medio del aislamiento.

¡Cómo impresiona ver a un mediocampista moverse con tanta seguridad exhibiendo habilidad para la entrega, el quite y la recepción! Schweinsteiger se robó el show en casi todo instante de un partido que sometía a prueba de una vez por todas, el nivel de competencia de Alemania. Cruzaba la cancha de un lado a otro, enviando pelotas por arriba y por abajo con gran precisión, penetrando con soltura y disparando.

¡Qué fácil resulta apreciar y valorar, su notable técnica y gatillo fácil! Lo mostró en la jugada del tercer gol germano, cuando se fue hasta el fondo aproximándose a la cabaña de Romero después de desarticular la defensa gaucha, y propició el gol de Fiedrich. Su escogencia por parte de la FIFA como el jugador más destacado del duelo, fue algo sencillo.

Me cuentan que Schweinseiger con fama de díscolo, actualmente con 26 años, era un hombre de área, siempre ansioso por disparar, pero que el técnico del Bayern, Van Gaal, decidió alejarlo un poco para convertirlo en ordenador, tarea de mucha laboriosidad, talento y recursos, y Schweinsteiger ha resultado un éxito.

Qué interesante y excitante, va a ser verlo frente a la España de Xavi, Iniesta y Alonso, batallando con esa fiereza que lo identifica, por prevalecer en esa zona que determina quién manda en el juego.

Después de impulsar al Bayern a ser protagonista de la final de la Champions hace unos meses, Schweinsteiger fue considerado la gran posibilidad de evitar flaquear por la pérdida de Michael Ballack, y ahora con la necesaria cuota de madurez, Schweinsteiger, ha respondido plenamente a la misión.

No hay forma de perder de vista a éste 7 de Alemania. Su accionar es demasiado llamativo y eficaz.