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El cómo parar a Robben es un tormento para Uruguay, y aunque en el campamento del General Tabárez dicen que saben cómo hacerlo y lo tienen previsto, lo difícil, lo poco probable, es lograrlo en el terreno, con Robben exhibiendo toda su gama de recursos, gran velocidad y facilidad para definir. “Sólo puedo decirles que me siento estupendo”, advirtió en rueda de prensa captada en nuestro centro de trabajo del SoccerCity, el formidable holandés soltado por el Madrid con aterrizaje en el Bayern, subcampeón de la Champions.

Aunque Robben no deja dormir a los uruguayos, el accionar del equipo holandés no gira a su alrededor, teniendo más dependencia de Sneijder por su movilidad y apariciones oportunas. “Ésta no es la maquinaria del 74, ni siquiera una aproximación”, han manifestado algunos analistas exigentes, tratando de subestimar a esta Holanda modelo 2010, muy funcional, que no podrá contar con Nigel de Jong en el centro, pero recupera a Mathijsen en la defensa.

Uno simpatiza con Óscar Tabárez, el técnico charrúa, porque siempre habla pisando tierra. “Pienso que podemos vencer contra pronóstico, aún admitiendo que la ausencia de Suárez nos golpea, pero para volver a ser potencia, no se depende de un resultado ocasional aunque se avance mucho en una Copa. Es el sostenimiento de un nivel de competencia en diferentes eventos a lo largo del tiempo, lo que te hace ser potencia”, dijo. Y ciertamente, aún ganando la Copa del Mundo, Uruguay no alcanzará el reconocimiento como protagonistas que tienen Brasil y Argentina. Por lo menos, no todavía.