•  |
  •  |
  • END

Tito Rondón es de esos personajes que nunca podrían hacer el rol de “chico malo” en una película, y por supuesto, tampoco en la vida real. Todavía, a esta altura, parece un chavalo listo para su primera Comunión, con paso apurado hacia el altar en busca del cura, tropezando con las sillas. ¡Qué diferente sería este mundo si la mayoría de personas fueran tan limpias y serviciales como él!
Lo conocí en el inicio de los años 70, y sigue siendo el mismo. Me dijeron en ese entonces, que como estudiante, había impresionado por su coeficiente intelectual, que lo graficaba como dueño de una mente brillante; pronto comprobé que su coeficiente como gran persona, era más elevado, lo que impulsa a apreciarlo con mayor amplitud.

Me estoy enterando, por un escrito del amigo Pablo Fletes, que Tito acaba de recibir un premio por una investigación realizada sobre la Liga Mexicana. ¿Se imaginan eso? No conforme con todo lo que ha investigado sobre el béisbol nicaragüense y de Grandes Ligas, ha ido más allá, logrando un reconocimiento de ese calibre.

Hay que ser un apasionado y disponer de suficiente nivel de competencia, para ser investigador. Y Tito Rondón siempre se ha sentido el hombre más feliz del planeta, inmerso en “su laboratorio”, escarbando conocimientos con una voracidad de león hambriento. Gente así, es sencillamente admirable porque permanecen jóvenes, ansiosos de sabiduría y sobre todo, interesados en compartirla con los otros.

Fue Jefe de Deportes en La Prensa. Pensé que un hombre como él, con esa inquietud y deseos de mantenerse aprendiendo, funcionaba mejor al servicio de un proyecto, no dirigiéndolo, y sigo pensándolo. Quizás por esa razón, es que como “Agente libre”, consigue su mejor producción, por no estar sometido a una camisa de fuerza.

No es a quien hay que decirle “hacé esto, o lo otro, escribí 450 palabras y por favor, hay que entregar el trabajo a las cinco de la tarde”. Necesita completa libertad, sin preocuparse del tiempo y del espacio, sin alterarse por todo lo que pueda pasar a su alrededor, concentrado siempre, disfrutando de lo que hace, como un pintor, un músico, o un escultor.

Y aprovechando esa libertad que ningún sistema puede encadenar, realiza investigaciones como la que facilitó la conquista de esa distinción de parte de la Sociedad de Investigación del Béisbol de Estados Unidos.

Entre quiénes apoyaron a Tito, se encuentra otro nicaragüense de grata recordación como es René “El Chelito” Cárdenas, quien ha transmitido para los Dodgers y Astros, y es miembro de nuestro Salón de la Fama, alejado del terruño al ser agredido por una confiscación injusta.

“Amigos, les participo con mucho placer (y sorpresa) que la SABR, me acaba de otorgar el premio a la mejor investigación 2009-2010”, comunicó Rondón con esa humildad que siempre lo ha cobijado, inyectado seguramente por la necesidad de continuar trabajando como el buscador incansable de “pepitas de oro”, que son para él, el producto de sus investigaciones.


dplay@ibw.com.ni