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Durante 12 juegos Alex Rodríguez estuvo intentando disparar su jonrón 600. Su esfuerzo en cada turno era el mismo, pero la inspiración parecía haber escapado por las ventanas del cajón de bateo. ¿Cómo reaccionaba Da Vinci frente al lienzo, cuando por un largo tiempo el pincel no respondía a su maestría? Quizás golpeaba la pared con su cabeza. Incluso los genios, tienen su slump. ¿Cuántas cuartillas rompió García Márquez dándole forma a su magistral Otoño del Patriarca?

Ayer, por fin, Alex Rodríguez descargó el ansiado jonrón 600. ¿Escucharon ese trueno que detuvo por unos minutos –mientras el artillero recorría las bases-- el planeta béisbol? Desde el 22 de julio contra el pitcheo de Kansas, Rodríguez no había vuelto a tumbar verjas. Cada swing inútil era un estallido ahogado. Hasta que llegó el momento supremo: Derek Jeter estaba en primera base con dos outs y Shaun Marcum, el abridor de Toronto se había colocado atrás en el conteo con 2 bolas sin strike. Un pitcheo al medio, ¡diablos! Nunca le muestres un filete a un león hambriento. La pelota pasó encima de la pared del jardín central y descendió en el parque de los monumentos del nuevo Yankee Stadium.

Con 35 años y ocho días, Alex se convirtió en el más joven bateador de 600 jonrones de la historia, y ahora va tras Sammy Sosa, quien disparó 609 en su carrera, con tres “aterrizajes” en la pista de los 60, algo fuera del alcance de Rodríguez. Uno piensa, que quien fue capaz de conectar 14 jonrones en 18 juegos en el inicio de la campaña del 2007, buscando cómo llegar a 500, debe superar a Sammy este año pese a su pérdida de ritmo, pero permanecerá detrás de los 630 que registró el constantemente lesionado Ken Griffey. Alex tendrá que esperar la temporada de 2011.

Fue el jonrón 17 de Rodríguez en este 2010, así que, a menos que registre un resurgimiento espectacular, va a ver cortarse en 12 su racha de temporadas con 30 ó más jonrones, incluyendo 4 sobre los 50, una ellas próxima a los 60, disparando 57 en el 2002 con el uniforme de los Rangers. Sin embargo, sus 87 remolques indican que alargará a 13 sus campañas consecutivas impulsando más de 100 carreras, un timbre de orgullo para cualquiera.

La proeza de Alex permite volver a dimensionar a Babe Ruth, quien en 1931, con 36 años y 196 días, llegó a 600 jonrones, pero con un grueso inconveniente como es haber funcionado como pitcher en sus primeras cuatro temporadas completas, ganando más de 20 juegos dos veces, aunque limitado a 20 jonrones entre 1915 y 1918. ¡Qué fácil es imaginar la progresión de Ruth como bateador de tiempo completo en ese trayecto!

Discusiones aparte, ahí tenemos a Rodríguez pavimentando la ruta que lo llevará al Salón de la Fama. No necesita saltar sobre Ruth, Aaron y Bonds para lograr ese reconocimiento, aunque no sea una escogencia de primer intento. Tampoco lo fue Joe DiMaggio.


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