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No importa que juegue por imposiciones económicas ni que apenas haya entrenado. Messi es único. El argentino, al que Guardiola no tenía intención de alinear hoy en el amistoso de apertura de la gira asiática ante un combinado de jugadores coreanos, volvió a dejar huella con su fútbol y sus goles. En esta ocasión, La Pulga desarboló a su rival con un doble mazazo antes del descanso para deleite de los aficionados presentes en el Sangan World Cup Stadium, que vibraron con cada arrancada del 10 azulgrana. Ibrahimovic, Víctor Sánchez y el joven Jonathan Soriano redondearon la goleada.

El partido comenzó con un sobresalto para el equipo de Guardiola, ya que a los dos minutos, Pinto dejó el gol en bandeja a Choi Sung-Kuk tras una mala salida. No obstante, el Barça se repuso de inmediato con una buena combinación entre Keita e Ibrahimovic, que aprovechó una buena asistencia del africano para batir al meta coreano con un preciso remate.

Desde ese instante, el equipo azulgrana se adueñó por completo del esférico y el técnico pudo comprobar las evoluciones de canteranos como Sergi Gómez, Illie, Sergio Roberto, Benja o Edu Oriol. Asimismo, Guardiola también observó con mucha atención la integración del brasileño Adriano, que poco a poco va amoldándose al engranaje azulgrana gracias a su versatilidad y sus llegadas a la línea de fondo.

Al filo de la media hora, el ex jugador del Sevilla y el joven Illie abandonaron el terreno de juego y cedieron su lugar a Alves y Messi. El argentino, todavía falto de ritmo, hizo las delicias de los hinchas cada vez que tocó el balón. Volvieron a responder los coreanos con un testarazo de Dong Kook, pero el 10 se encargó de voltear el resultado antes del descanso. Primero con un certero remate y posteriormente con un disparo que se clavó en la escuadra del meta rival.

En el segundo acto, Guardiola volvió a mover el banquillo y dio entrada a otras promesas como Riverola o Muniesa, que exhibieron buenos detalles técnicos y templanza para jugar en el primer equipo. También el ariete Jonathan Soriano, que demostró su olfato goleador tras rubricar el quinto gol del encuentro poco después de que Víctor Sánchez, que reclama una oportunidad para quedarse, anotara el cuarto. El vivero azulgrana responde. Messi nunca descansa.