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Amaneció, y todavía estoy de pie, genuinamente emocionado, ovacionando el pitcheo magistral realizado anoche por Vicente Padilla frente a los Padres de San Diego, dándole forma con una precisa combinación de sutileza y poder a ese blanqueo de 2 hits y 9 ponches por 9-0, la cuarta de su carrera. Una faena completa cortando orejas y rabos como en toreo.

En el mismo escenario utilizado por Denis Martínez para domar el mármol dándole forma a su Juego Perfecto en 1991, Vicente Padilla con un alarde de dominio, feroz como un bulldog, trabajó seis entradas sin hit ni carrera en ruta hacia su quinta victoria de la temporada, provocando otra gran impresión.

En el séptimo episodio con un out, hits consecutivos de Ryan Ludwick hacia el jardín derecho y Chase Headley al centro, amputaron la posibilidad de la proeza, pero Vicente no quedó sin brazos como la famosa estatua de la Venus de Milo que adorna el Museo de Louvre, y reaccionando a la agresión, obligó a Torrealba a entregar un roletazo para doble play que mantuvo la blanqueada.

Además de su gran pitcheo, haciendo lucir a Miguel Tejada como un peluche con tres ponches,  Padilla tuvo tiempo y aliento para conectar dos imparables y empujar una carrera en el octavo.

Los Dodgers, que les cuesta activarse ofensivamente, funcionaron muy temprano con estupenda sincronización contra el pitcheo zurdo de Wade LeBlanc, fabricando tres carreras en el segundo episodio. Casey Blake abrió con doblete y después de un out, anotó con un cohete de Jamey Carroll; el cátcher Ausmus fue golpeado y Padilla se sacrificó avanzando los corredores a posiciones amenazantes. Un batazo flojo, casi desinflándose de Scott Podsednik, cayó como zanate derribado entre los guardabosques Venable y Denorfia, impulsando dos carreras.

Raramente con estos Dodgers, Padilla se encontró cabalgando sobre una ventaja de 3 por 0, lo cual por supuesto es estimulante. El ataque azul continuó en el tercer inning después de dos outs y bases limpias, con hit de Blake y doble contra la pared del jardín central conectado por Ronnie Belliard, ampliando 4-0 la diferencia en la pizarra.

Liberados de presión, los Dodgers se soltaron contra el relevista Edward Mujica, atacándolo con 5 carreras en el noveno, un despliegue ofensivo culminado por el jonrón con dos a bordo de André Ethier.

El inning de mayor esfuerzo para Padilla fue el segundo, cuando realizó 15 lanzamientos a los dos primeros bateadores, Ludwick boleado, y Headley quien fauleó seis veces antes de fallar en elevado por la derecha. En total, el pinolero utilizó 25 disparos en ese episodio, después de sólo 9 en el primero. Se llegó a temer al verlo realizar 19 envíos en el tercero, que podría ser afectado por el desgaste, pero supo dosificar su pitcheo y entró al noveno con 96 disparos, bien controlado. Mejorando su efectividad a 3.09 con balance de 5-3, Padilla cerró el juego látigo en mano, retirando a siete bateadores en orden. Fue el Vicente que siempre quisiéramos ver.

dplay@ibw.com.ni