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El nicaragüense Wilton López se ha convertido en todo un relevo de lujo para los Astros de Houston. Tan bien le ha ido al pitcher centroamericano que desde que llegó en mayo pasado al equipo, se ha consolidado en su posición de relevista, que ya hay quienes comienzan a considerarlo como candidato a Novato del Año 2010.

La nominación llena de orgullo al joven serpentinero, quien disfruta como niño con juguete nuevo su primera temporada bajo la Gran Carpa "Me gusta mucho que se me tenga en cuenta de esa manera, pero todavía falta mucho y el juego es caprichoso y cambia en cualquier momento", dijo cauteloso.

Sin embargo y a pesar de la humildad que siempre le caracteriza, no se esfuerza en ocultar la felicidad que le embarga gracias al buen momento que está atravesando. "Me siento muy a gusto. Hay mucha gente de mi país que me llama para felicitarme por la campaña que estoy logrando y eso me llena de orgullo", comentó.

Llegó para quedarse
En efecto, el pelotero tiene razones y todo el derecho a sentirse contento. Su temporada es todo un logro. López ha pasado de ser un jugador de constante sube y baja entre el equipo de Las Menores, a prácticamente asegurar su permanencia en Grandes Ligas.

"No puedo creer todo lo que está pasando y ahora la opción de quedarme es más latente y eso me da mucha tranquilidad", reflexionó.

La misma tranquilidad con la que salta a la lomita cada vez que el piloto Brad Mills le requiere que lo haga, casi siempre antes de entrar a las últimas entradas en momentos de alta tensión. Y él, seguro, responde. La forma de ingresar al terreno de juego, a toda carrera y con una amplia sonrisa en los labios, lo dice todo.

Una vez instalado en la "parte alta" del diamante es toda seriedad. El hombre dicharachero, bromista y descomplicado fuera de la cancha, se transforma para concentrarse en sus lances y completa a la perfección el pedido de su entrenador: ponchar hombres al bate, obligarlos a batear de "fly" o provocar la doble matanza.

Sus números ya comienzan a afianzarse y hasta ostenta encabezar a todos los relevistas de Grandes Ligas con una estadística poco conocida: ha dejado a más de 20 corredores en base, cuando al veterano y laureado Mariano Rivera de los Yanquis neoyorquinos le anotan 5 de 19.

Valiente y seguro
Y si hay algo por lo que López se ha ganado el respeto de los fanáticos es por su valentía para lanzar bajo presión. Su frialdad en la "colina" junto a su potente bola rápida que este año ha alcanzado un promedio de velocidad de 92.2 millas por hora a la que le agrega movimientos extras, lo convierten en el tirador ideal.

Su última actuación ante San Luis el miércoles 4 de agosto, volvió a sumar dos entradas sin que le anotaran para un total de ocho innings y medio yéndose en blanco. Hasta ahora en 43 apariciones como relevista ha ponchado a 35 bateadores y ha concedido 17 bases por bola y sólo dos jonrones para un promedio de efectividad de 3.50. Habrá que destacar que en ese juego además domó en la sexta entrada a Albert Pujols, el poderoso carabinero de 37 bambinazos.

Sin duda, ha encontrado un lugar seguro en el que mantenerse en su posición de relevista por lo que no tiene ningún afán en que Mills trate de buscarle un lugar como abridor o le dé más tiempo de juego debido a su gran momento. "Por ahora estoy contento con lo que estoy haciendo. No estoy en posición de decirle al entrenador lo que pudiera hacer. Tengo que esperar qué planes tiene él para mí, pero por ahora me siento bien con esos dos innings", comentó.

Otro en la lomita
Por ahora se la sigue gozando como nadie en el cuerpo de lanzadores de Houston. Aunque habla poco inglés, su idioma de la amistad y la alegría le han ganado un lugar especial entre sus compañeros, especialmente con Gustavo Chacín, su colega venezolano con el que se animan mutuamente.

"Trato de pasarla bien y estar relajado me ayuda. Muchos se gozan mi forma de salir, que en realidad fue animada por uno de los entrenadores Al Pedrique y aunque a veces no quiero hacerlo, siempre termino por repetirlo. Incluso hasta pienso que algún día me puedo caer y voy a pasar una vergüenza con eso", insinuó.

Lo que sí no espera es dejar de seguirse luciendo. Aunque sabe que es difícil mantener el ritmo que viene sosteniendo desde mediado de junio hasta el final de la campaña, quiere aprovechar lo más que pueda el buen momento.

Un buen momento que comparte el equipo en general, luego de completar la racha de victorias más larga de la temporada hasta que los Cardenales los detuvieron en el séptimo. La seguidilla de triunfos de los Astros ha tenido mucho que ver con el buen trabajo de los lanzadores tanto abridores como relevistas y cerradores. "Es un hecho que la ofensiva ha sido decisiva, pero los lanzadores han sido igual de cruciales en el buen momento que pasamos", dijo Mills al respecto.

Echado para adelante
La serie de cambios realizados al interior del plantel, para fortuna del equipo, han influenciado en forma positiva y contrario a lo que se pensaba, la salida de las ahora ex estrellas Roy Oswalt y Lance Berkman, ha cambiado totalmente el ambiente del camerino y pareciera que todo el equipo se hubiera reinyectado energía y entusiasmo para conseguir las victorias.

"Es cierto que uno a veces piensa que cuando se trae a otro jugador o se va alguien, hay cosas pasando por la cabeza del entrenador, pero yo tomo esas situaciones como una oportunidad para seguir trabajando duro y mejorando cada día", redondeó.

Tal vez sea muy difícil darle vuelta a la situación de Houston y lograr la ahora tan lejana clasificación, pero esto nuevos Astros prometen competir en serio el resto de lo que queda pendiente por jugar y López se une a esa misma consigna. A sus 27 años de edad y con todo el enorme talento y personalidad que carga a sus espaldas, el primer nica en jugar en la historia de los Astros, apuesta por quedarse y seguir escribiendo su gran historia en la novena espacial...