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Ningún pitcher es inalterablemente mortífero. Ni Koufax, ni Gibson ni Clemens. Tampoco Vicente Padilla, tan mortal y repentinamente vulnerable como ellos. Anoche en Filadelfia, el derecho nicaragüense aprovechó el respaldo de una violenta ofensiva, para sobrevivir a momentos de flaquezas y conseguir su sexto triunfo de la temporada por tres reveses, con cifras hasta cierto punto extrañas por 15-9. Algo así como, ojo morado, puño en alto.

Entre las dificultades del nica permitiendo cuatro carreras limpias en cinco entradas, hay dos momentos quita sueño que hicieron temer por su continuidad en la trinchera, antes de poder sacar los 15 outs requeridos para optar a la victoria. Uno en el cuarto inning, y otro en el quinto, mientras su efectividad era carcomida de 3.09 a 3.32 en 86 entradas y dos tercios.

Aquí los tienen: después de llenar las bases con boletos a Ibáñez y Werth y un out en el cierre del cuarto, Padilla estaba contra las cuerdas frente a Domonic Brown con tres bolas sin strike. Una carrera forzada por su descontrol pese a la ventaja de 7 carreras, hubiera alterado el Sistema Nervioso y la confianza de Joe Torre. Con una recta deslizante a la altura de la rodilla difícil de juzgar, el pinolero logró el primer strike. Esto obligó a Brown a precipitarse sobre el siguiente lanzamiento, una pulgada más abajo, y faulearlo, colocándose en 3 y 2. Esa bola convertida en strike, hizo respirar a Vicente quien sacó out a Brown con línea al jardín derecho que empujó a Polanco. De inmediato, galvanizado, ponchó a Carlos Ruiz, otra seria amenaza y cerró el inning.

Y el otro, cuando enfrentó a Raúl Ibáñez con dos outs después del largo jonrón de Ross Gload encima de la pared del right-center, que estrechó la diferencia 7-4 en el quinto. Si Vicente pierde a Ibáñez, peor aún siendo golpeado con un batazo el out 15 hubiera quedado pendiente y la posibilidad de vencer estaría entre las cenizas.

Los tres primeros innings de Padilla fueron tranquilos aunque sin alardear: un ponche a 10 bateadores, dos hits en contra, la ayuda de un estupendo doble play iniciado por Loney, y tres carreras de ventaja, dos de ellas producidas por hit y doble de André Ethier. En el cuarto, los Dodgers, muy funcionales, agregaron cuatro carreras y con la pizarra 7-0 teniendo a Padilla enfrente, ahora con 2.98 en carreras limpias, los Filis parecían estar tan sepultados como cualquiera de los farones.

Pero no fue así. Una carrera en el cuarto --poco daño para haber llenado las bases con un out y Padilla desorientado--, y tres más en el quinto, completadas con el jonrón de Gload, inquietaron mucho a Torre, quien pese a la ampliación de la diferencia a 11-4 con la ofensiva del sexto, coronada por el jonrón de Gibbons, decidió reemplazar al nica por un emergente inutilizado.

Sin duda una buena decisión. Pese a salir con un ojo morado, Vicente era el ganador por puntos, y el bullpen azul podía encargarse del resto. No fue fácil porque los Filis tuvieron tiempo y aliento para agregar tres carreras, pero los Dodgers también continuaron hasta asegurar la victoria 15 por 9. No todos los triunfos tienen una brillantez cegadora. De eso, estamos claros.

Sólo un lanzamiento

Wilton Aristides López Sevilla sólo realizó un lanzamiento para sacar dos outs y mejorar su efectividad a 3.33. Contra Atlanta, en el séptimo inning relevó a J.A. Happ, que había permitido la primera carrera. Enfrentó a Melky Cabrera y al primer disparo lo obligó a batear al short para un doble play. En el cierre, Pedro Feliz bateó de emergente en su lugar. Los Astros perdieron 4x2.

dplay@ibw.com.ni


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