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Cada Copa del Mundo, cuando llega a su fin, obliga a zigzaguear entre héroes y tumbas, atravesando por un apretado nudo de recuerdos, cabalgando sobre el potro de emociones que a ratos fueron incontrolables. Ese es el propósito de la revista “España, una maraVilla”, así con “V” mayúscula, por la impactante actuación de ese corsario desbocado que fue en todo momento David Villa, quien decidió tres de las seis batallas ganadas por la tropa del General Del Bosque en el primer Mundial realizado en el continente africano, quebró el asfixiante 0-0 en un cuarto duelo que terminó 2-1, y fue capaz de abrir espacios para sus compañeros de vanguardia, con un accionar intenso, incansable e incidente.

Eso explica la escogencia de Villa rugiendo, con sus brazos abiertos como radares capaces de captar la admiración del planeta fútbol, para la portada de esta revista de 64 páginas, un proyecto posible con el apoyo de los anunciantes, elaborada en Inpasa, una de las empresas que nos respaldó para poder estar en Sudáfrica viendo rodar el balón entre el júbilo de leones, springboks, jirafas y elefantes, con todo el continente iluminado por la brillantez deslumbrante de miradas y sonrisas, y el ruido “armónico” y ensordecedor de las vuvuzelas.

En esas páginas, que comienzan con una nota sobre ese líder sacrificado y ejemplar, estadista de la cabeza a los pies como lo es Nelson Mandela, y terminan con la caída del telón en Johannesburgo, una ciudad enloquecedora por su febrilidad y por su inseguridad, ustedes van a encontrar un detalle pormenorizado de cada uno de los 64 juegos, con las alineaciones, los goles, el arbitraje y las principales incidencias. Igual que en las revistas que entregué en el 2002 y en el 2006, un material para el archivo, para resolver discusiones futuras, para recordar imágenes.

Realicé un buen trabajo en el pulimento de las notas sobre diversos aspectos del evento, tratando de meter a cada uno de ustedes en las emociones que se multiplicaron día tras día, noche tras noche, con todos pendientes del movimiento del balón, de los gestos, de los resoplidos, de los disparos, de las sacudidas de red, del impacto que produce el éxtasis y la forma en que nos desinfla la agonía.

La revista debió estar lista hace una semana, pero el destino me golpeó en la mandíbula con el fallecimiento de mi madre al regresar, y casi descarto la posibilidad. Ayer, cuando me entregaron los ejemplares de prueba, pensé que si tengo vida para la próxima Copa, puedo atreverme a elaborar un libro lo suficientemente grueso, porque desde mi debut en el periodismo deportivo en 1970, coincidiendo precisamente con la posible mejor Copa del Mundo, la de México con Pelé al frente de Brasil conquistando el tri-campeonato, y ésta de Sudáfrica, tengo en mi archivo más de 1,500 crónicas, y la base para poder entregarles a ustedes un trabajo estupendo.

Aquí tienen, a partir de hoy, con precio de 25 córdobas, esta revista sobre la Copa del Mundo de 2010, sobre la cual pueden conseguir información escribiéndome a mi correo electrónico.

dplay@ibw.com.ni

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