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Tan abrumado como Napoleón saliendo de Moscú en 1812, Vicente Padilla tuvo que enfrentar al periodismo en el vestidor de los Dodgers en el Estadio de Atlanta, después de haber sido explotado por los Bravos.

“¿Por qué sonríes? Estoy de mal humor en estos momentos”, reclamó Vicente a un cronista, apunta Dylan Hernández en “Los Ángeles Times”. Cuando te golpean con ocho carreras limpias en menos de cinco entradas, y tu más reciente recuerdo es un jonrón de tres carreras, no tienes ánimo para cambiar impresiones con la prensa especializada. Cada pregunta sobre la catástrofe te aguijonea. Sin embargo, Vicente tuvo aliento para devolver una sonrisa.

“¿Qué podía hacer? Todo lo que lanzaba era devuelto hacia diferentes direcciones. Parecía que ellos sabían dónde estaban los agujeros. No era problema de control ni pérdida de poder ni falta de astucia. Conectaron mi mejor material, así de simple. Hay que reconocer eso, lo cual prueba que no son líderes de la división Este por casualidad”, dijo el pinolero de sus victimarios, sin tratar de esconderse detrás de las cortinas, o deslizarse en busca de excusas inútiles. Prefirió ir directamente al grano.

“Fue la peor apertura de Padilla este año”, señala Ken Gurnick en su nota de MLB.com, mientras el manager Joe Torre, quien en medio de la crisis, separado 10 juegos de los Padres y 6.5 de los Gigantes, ha visto reducirse en por lo menos dos pulgadas su estatura, con el agregado de algunas arrugas, dijo: “No es bueno eso ahora mismo, cuando más necesitamos que los brazos funcionen. Eso sí, aquí nadie baja la guardia, seguimos en la pelea por avanzar a la postemporada”, lo cual desvanece por el momento rumores que han circulado sobre un probable cambio de Padilla.

Pese a lo ocurrido, el manager de Atlanta, Bobby Cox, no se puso a saltar sobre el árbol caído, y le hizo un llamativo reconocimiento a Padilla: “Hicimos un buen trabajo frente a un pitcher muy difícil, escurridizo y rápido, que te confunde con sus lanzamientos, que maneja curvas de 55 millas y es bravo. Hay que saber pelearle para ganarle la batalla. Exactamente eso es lo que hicimos”.

Curiosamente, en juegos de día, Padilla ha flaqueado. Su balance de 1-2 con 6.39 en carreras limpias cuando el sol está trabajando, contrasta con el 5-2 y 2.70 cuando se apaga. “Honestamente, no sé por qué ha estado ocurriendo eso”, dijo Padilla al “Times”.

El momento es angustioso para los Dodgers. Ted Lilly quien no provocó expectativas alentadoras, ha resultado una gran adquisición con 3-0, pero sin el necesario respaldo ofensivo y con un bullpen traicionero, Torre tiene que depender de lo enérgico que sea su pitcheo abridor en busca de sobrevivir, persiguiendo a tres equipos, porque además de Padres y Gigantes, también los Rockies están adelante, y esa es un carga exageradamente pesada.

La gran esperanza es el retorno al line-up de Manny Ramírez, Rafael Furcal, Casey Blake y Rusell Martin para salir de la inutilidad. En los tres primeros juegos de la serie con los Bravos, los bateadores de Torre estuvieron de 20-0 con corredores en posición anotadora.


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