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Si Kaká no se hubiera derretido afectado por el problema de la pubalgia, el Real Madrid quizás habría superado al Barcelona en la electrizante batalla por el título de la Liga. Con el brasileño reducido a muy poco, casi a nada, y la pérdida de Cristiano Ronaldo por un buen rato, el Madrid –con la cifra récord de 96 puntos para un subcampeón-- quedó a 3 del Barsa, y registró la asombrosa ventaja de 25 sobre el tercer lugar, el Valencia.

Buscando cómo armarse hasta los dientes desde antes de la intervención quirúrgica a la que fue sometido Kaká, que lo mantendrá fuera de combate hasta el mes de diciembre, sin diagnóstico preciso sobre la forma en que pueda retornar, el Madrid consiguió a Canales, DiMaría, Pedro León, Khedira y Carvalho, pero el Barcelona, fortalecido con la furia, el olfato y la efectividad de David Villa seguía siendo el favorito mientras se discutía el futuro de Ibrahimovic.

La captura del jugador de origen turco, nacido en Alemania, Mesut Özil, sin alcanzar la dimensión de Zinedine Zidane, aunque no cambia bruscamente el paralelogramo de las consideraciones, hace crecer al Madrid como temible aspirante a la conquista de Liga y algo más. En plena evolución, el joven jugador que tanto impresionó en Sudáfrica desempeñándose en diferentes posiciones en el engranaje del equipo germano, podría ser lo necesariamente incidente jugando detrás o al lado de Cristiano Ronaldo como para proyectar al Real Madrid hacia elevados niveles de rendimiento en esta etapa 2010-2011, tan intrigante.

De Özil se dice todo: zurdo veloz, desconcertante, hábil para realizar cambios de dirección aprovechando su estupendo manejo del balón, capaz de penetrar desequilibrando y disparando, peligroso fuera del área por su poder y puntería, con facilidad para hacer entregas precisas y conseguir desmarques oportunos en la mayoría de los casos, con excelente visión de juego y esa fogosidad que garantiza su juventud, inyectada por la ansiedad de sobresalir.

En el Werder Bremen lo llamaban “El Messi alemán” por su flexibilidad y versatilidad, y durante el Mundial, demostró ser un hombre de choque pese a que su estructura física es engañosa. ¡Cómo se le vio recuperar balones y desbordarse! Sólo perdió ritmo frente a España en la dramática Semifinal que resolvió Puyol.

La utilidad que no pudo proporcionar Kaká, parece algo segura con Özil funcionando como media punta en un equipo de agresividad probada. Su presencia abre espacio a dos gigantescas interrogantes: ¿Qué va a pasar con Kaká cuando regrese?, y ¿cuál será el destino de Van der Vaart? Si Özil responde y Khedira se establece, posiblemente negocien a Van der Vaart y el futuro de Kaká sea metido en un burbuja de dudas.

A Özil se le vio intermitente a ratos en la Copa, perdiendo conexión en ofensivas rápidas y necesitado de ajustes disparando sobre la marcha, pero con 21 años, es obvio que lo mejor de él está por venir.

En un equipo de tanta exigencia como el Madrid su carácter será sometido a prueba, pero aún con esa resultante pendiente, las sospechas sobre su utilidad se aproximan a la certeza.


dplay@ibw.com.ni