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Ocurrió hace 59 años pero la emoción continúa rugiendo y el ruido permanece haciendo crujir a todo Nueva York. Bobby Thomson, quien murió el martes, conectó aquel 3 de octubre de 1951, en Polo Grounds, el más ruidoso batazo que se recuerde en el planeta béisbol: un jonrón de tres carreras contra Ralph Branca en el fondo del noveno inning, que sepultó a los Dodgers y empujó a los Gigantes hacia la Serie Mundial. En aquel tiempo, los dos equipos habitaban junto con los Yanquis en la Gran Manzana.

El momento inolvidable fue narrado por Russ Hodges de la siguiente manera según grabación en Cooperstown: “Hartung se mueve sobre la línea en tercera, sin arriesgarse; Lockman se adelanta un poco en segunda; Branca lanza, Thomson hace swing y conecta una línea larga, muy larga, va a ser, creo... y lo es. Señores, ¡los Gigantes ganan el banderín! ¡los Gigantes ganan el banderín! Lo han logrado milagrosa y espectacularmente. Ahí está Thomson dándole la vuelta al cuadro con el público de pie, excitado. La pelota cayó en las graderías del left field. ¡Los Gigantes ganan el banderín y se vuelven locos! ¡Se vuelven locos!”.

Nadie imaginó que los Gigantes reaccionarían a una desventaja de 13 juegos el 11 de agosto. En la recta final borraron un déficit de 4 juegos y medio con siete partidos restantes, y terminaron la temporada regular con una actuación de 37-7. Obtuvieron victorias en 12 de sus últimos 13 juegos y un récord de 96-58. Habían alcanzado a los Dodgers y abrieron un playoff de tres juegos con victoria 3-1, antes de perder 10-0 el segundo duelo.

El juego crucial se desarrolló con un duelo entre el derecho de los Gigantes Sal Maglie y el as de Brooklyn, Don Newcombe. El fly de sacrificio de Thomson en el séptimo inning empató el juego a 1-1, pero los Dodgers finalmente golpearon a Maglie con tres carreras en el octavo y Newcombe, tenía ventaja de 4-1 en el cierre del noveno.

Relata el “Sporting News” que Thomson era un tercera base, de 28 años de edad, cuando Alvin Dark inició el noveno con sencillo y Mueller siguió con otro. Vino Whitey Lockman al plato contra Newcombe, pensando en el porche corto en el right (257 pies sobre la línea), pero bateó un doblete hacia el left anotando Dark acercando a los Gigantes 4-2.

Don Mueller se lastimó el tobillo al deslizarse en tercera y Clint Hartung lo reemplazó. Fue entonces que se llamó del bull pen a Ralph Branca para enfrentar a Thomson con el novato Willie Mays en el círculo de espera.

Lo que parecía ser una victoria cómoda de los Dodgers, súbitamente navegaba entre el suspenso. La multitud estaba tensa cuando Thomson dejó pasar el primer strike, y luego fue encima de una bola rápida, alta y adentro y le pegó en la nariz.

El batazo sobre la pared del jardín izquierdo, sepultó a los Dodgers. Branca no podía creerlo porque era un lanzamiento malo, supuestamente imbateable.

Hay jonrones históricos como el de Mazerowski, el de Carter, el de Chambliss, el de Dent y tantos otros, pero el considerado más impactante de todos, según los historiadores del béisbol norteamericano, es el de Thomson, quien disparó 264 vuelacercas en 15 temporadas, pero uno lo inmortalizó.

dplay@ibw.com.ni