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La oportunidad que recibió Marlon Abea de volver a la Selección Nacional lo tiene tan motivado que sólo piensa en jugar a su mejor nivel, sin importar que carga 40 años a cuesta y más de 20 de estar jugando béisbol.

“Me siento como un jovencito de 22 años, con todas las ganas de hacer lo que esté a mi alcance, ayudar a la Selección y demostrar que puedo ser útil como lo he hecho durante el último año en la Liga Profesional y en el “Pomares”, dijo Abea, luego de su primer entrenamiento con el equipo nacional, algo que no ocurría desde hace dos años.

El “loquillo” se había resignado a no seguir con la camiseta nacional desde hace dos años porque no sentía que era el momento, no había tenido buen año con el Bóer, prácticamente lo desecharon del equipo capitalino y “no me sentía con los ánimos para jugar porque sabía que no estaba bien valorado”, recuerda Marlon.

Pero las cosas han cambiado mucho. “Cuando tuve ese año tan bueno me convocaron, y sin embargo me puse de orgulloso y dije, bueno ahora que estoy bien me llaman, y no quise presentarme; ahora me volvieron a llamar y pensé que un hombre no puede andar cargando rencores, y más bien debe ser humilde y así con esa actitud estoy aquí”.

Marlon resumió 330 puntos de promedio en la última Liga Profesional en donde jugó con los Orientales, llegando hasta la final del torneo ante León y se lució con un 414 de average con 42 remolques, 22 dobles en el “Pomares” vistiendo la camiseta del San Fernando.

“Hoy (ayer) probé que estoy en excelentes condiciones, entrené y me sentí fuerte de las piernas y el brazo lo tengo potente. Me siento revitalizado y tan motivado, que mi muerte me la imagino mientras busco un fly catchando un juego con las bases llenas y haciendo ese último out como la última acción en este mundo”, agregó.

Orozco quiere repetir contra Cuba

Junto a Marlon hay otro pelotero que está recibiendo un chance. Elvin Orozco regresa a los entrenamientos de la “Pre” después que inexplicablemente no fuera convocado, aunque compitió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Mayagüez, Puerto Rico y donde ganó medalla de Bronce.

“Todavía yo me sigo preguntando porqué no me convocaron para esos Juegos. Creo que hice un buen trabajo en el Mundial pero de repente nadie se acordó de mí”, recuerda Orozco, sin duda uno de los brazos más solventes de la actual Preselección.

Quién no recuerda el juegazo que le estaba lanzando a Cuba sin hit hasta el quinto inning en ese Mundial. De pronto, ese lanzador que provocó tanta emoción por tener a las “fieras cubanas” reducidas a ceros, dejo de ser útil para la Selección hasta ahora.

“Todavía nadie me ha dicho porqué me habían excluido; sin embargo eso lo dejo en el pasado, ahora lo importante es demostrar que puedo rendir, y porque no, en el fogueo que vamos a tener contra Cuba en este mes. Si todavía estoy en el equipo, me gustaría lanzarle a los cubanos para demostrar que aquella vez no fue casualidad”, expresó Orozco.