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¡Cómo ha cambiado el boxeo! Cierto, uno envejece tanto que puede parecer, como dice García Márquez en sus Cien Años de Soledad, “un anciano recién nacido”, pero los recuerdos de lo que eran aquellas “peleas de preparación”, todavía hacen vibrar frenéticamente nuestro Sistema Nervioso como cuerdas de una guitarra enloquecida.

Preparándose para retar a Rubén Olivares, el explosivo Alexis Argüello tuvo que atravesar por un riesgo tan grande como encerrarse con un toro en un ascensor, enfrentando al canadiense Art Hafey, considerado por los expertos de esa época, incluyendo promotores, como el próximo Campeón Mundial Pluma. La pelea, pese a la superioridad de Alexis provocando cinco caídas, fue fiera de punta a punta a lo largo de cinco asaltos.

Antes de cambiar metralla con Royal Kobayashi en Tokio, “El Flaco” enfrentó a Rosalío Muro en San Francisco, y previamente a su pelea con Salvador Torres, aunque resultó victorioso, fue derribado en Mexicali por José Torres, casualmente hermano de Salvador. ¡Cómo olvidar su derrota con Vilomar Fernández, calentando para exponer el cetro Ligero Junior ante Arturo León!
Esos tiempos ya pasaron. Hoy los campeones no toman riesgos, van directamente hacia peleas titulares, y por eso sus historiales no son largos.

No es fácil conseguirle rivales a Román “Chocolatito” González. Siendo un peleador joven, de excelente estatura, destreza comprobada y potente golpeo, es mejor evitarlo. No hay quien se sienta atraído al pozo de las serpientes, y eso equivale meterse en un ring con el pinolero.

Su próxima pelea titular será en Japón, pero mientras tanto, tiene que hacer algo, y mañana viernes en el Camino Real, tiene programado enfrentarse al mexicano Jesús Limones, un púgil sin víctimas llamativas, con 16 peleas ganadas, sólo una perdida ante su compatriota Óscar Blanquet por nocáut técnico en 8 asaltos durante el mes de abril, que por cierto representa su más alto nivel de exigencia. Se asegura que ha registrado 9 nocáuts en sus 16 triunfos con un empate.

Así que, a simple vista, Limones –a quien le dicen Tyson por su golpeo-- no parece ser un riesgo para Román, siempre y cuando el nuestro se encuentre lo necesariamente aceitado, y vaya a fondo con esos brazos largos que manejan un golpeo preciso, y exhiba nuevamente ese olfato que lo ha convertido en temible.

Siempre es una atracción ver pelear a “Chocolatito”, la última “joya” del boxeo pinolero. Como usualmente lo hacía Alexis, su misión es impresionar haciendo prevalecer su boxeo flexible y dañino. ¡Ahí estaremos!

dplay@ibw.com.ni