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La alarma contra incendios sonó en el Great American Ball Park de Cincinnati cuando el zurdo cubano Aroldis Chapman salió del dugout y pisó por primera vez un campo de las Grandes Ligas.

Fue una falsa alarma, no el resultado de una de las humeantes rectas de 100 millas por hora del serpentinero. Pero poco después, Chapman echó efectivamente fuego en el montículo.

El desertor cubano se unió el martes a las filas de los Rojos, antes de su partido contra Milwaukee, y todos estaban ansiosos por ver la famosa recta de Chapman, que llegó a alcanzar las 105 mph en las Menores. ¿Podría mantenerla en las Grandes Ligas? Al menos en su primera actuación, lo hizo.

Chapman fue ovacionado de pie por los 19,218 espectadores cuando salió del bullpen, para subir a la lomita en la parte alta del octavo inning. Los Rojos ganaban por 8-3.

El primer lanzamiento de Chapman a Jonathan Lucroy registró 98 mph, y el tercero alcanzó las 102 mph, desatando una ovación.

Chapman despachó rápidamente a los tres bateadores que enfrentó. Ponchó a Lucroy con un slider de 86 mph y obligó a que Craig Counsell y el dominicano Carlos Gómez pegaran rodados inofensivos.

Tres de sus lanzamientos alcanzaron las 100 mph y el más rápido fue de 102.

Quienes conocen más al lanzador no tienen duda de que brillará en las mayores. “No hay muchos chicos como él, si es que hay alguno”, consideró el también serpentinero Sam LeCure, quien fue compañero de Chapman en la sucursal de la Triple A en Louisville. Después de una breve pausa, LeCure corrigió: “No hay uno solo”.