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¿Qué tal peleador es Jesús Limones?, le pregunto vía correo electrónico al colega mexicano del diario Esto, José Luis Camarillo, quien de inmediato me responde: “Pega, de eso no hay duda, como lo demuestra la mandíbula de su último adversario, el bravo y evolucionado Oscar Blanquet, seriamente golpeado y todavía con dolores, pese a que la pelea fue en el mes de abril. Le dicen Tyson, precisamente por su poder, pero Blanquet supo aguantarlo y finalmente lo derrotó por nocaut técnico al detener el referee las acciones en el octavo asalto”.

Haciendo “la traducción”, José Luis me da a entender que Limones pega, pero no mata, sin subestimar la cifra de 9 nocauts en 16 combates con sólo una derrota. Eso no quiere decir que Román González puede acostarse en la hamaca de la despreocupación, sino que debe estar atento para evitar alteraciones, tratando de mantener a distancia al azteca con su golpeo largo, certero y potente, capaz de simplificar en cualquier instante.

Según el colega de largo rato, Limones, producto del conocido boxeo mexicano, es agresivo, no da ni pide treguas, y puede proponer, como frente a Blanquet, una pelea agitada y vistosa, buscando cómo hacer llegar sus puños al cuerpo de “Chocolatito”, el Campeón AMB de las 105 libras, necesitado de una actividad más intensa, que le permita extender su historial y agregar billetes en sus bolsillos.

“Este muchacho de Durango está acostumbrado a ir siempre hacia adelante apoyándose en su fortaleza física, lo que le permite asegurar un buen espectáculo”, apunta Camarillo.

De ocurrir esto hoy en el Centro de Convenciones del Hotel Camino Real, los que compren su boleto podrán ser testigos de una pelea emotiva, un factor de seguridad proporcionado por los púgiles mexicanos que por aquí hemos visto desde la época de Eduardo Ratón Mojica. Qué bueno, porque el interés por ver a “Chocolatito” desplegando su mayor esfuerzo y mostrando esas habilidades tan bien cultivadas, que lo han elevado tan alto, es mayúsculo.

En ruta hacia su cuarta defensa, y dos años después de haberse coronado, Román, invicto en 25 combates con 21 nocauts, intentará seguir impresionándonos con ese boxeo versátil y contundente que cobija de confianza a la afición.

Cuando de “Chocolatito” se trata, el show de furia y precisión se da por garantizado. Esas fulgurantes combinaciones de golpes rectos, sus arremetidas al cuerpo, los cambios de perfil, la variedad de ángulos durante la realización de sus descargas y el uso apropiado del contragolpe, ejercen una poderosa atracción.

¿Qué tan complicado resultará Jiménez? “Es un peleador con suficiente coraje y capacidad de agresión”, me dice alguien como José Luis Camarillo, que ha visto tanto boxeo, desde México. Eso, por supuesto, tiene significado y es una invitación.


dplay@ibw.com.ni