•  |
  •  |
  • END

Fue como un par de apariciones instantáneas y eternas. Primero la derecha, precisa y potente, al costado izquierdo del rostro de Limones, desajustándole la dentadura, doblando sus piernas, obligándolo al derrumbe para conteo de ocho; y luego, en el propio inicio del segundo round, el poderoso y destructivo cruce de izquierda en un cuerpo a cuerpo, aterrizando como un jumbo en la barbilla del mexicano, sellando el nocaut.

Ahora Jesús Limones, conocido como “El pequeño Tyson”, sabe que no se puede ser atrevido frente a un adversario con la variedad de golpes, concentración para realizar sus ejecuciones y esa maestría para pasar y contragolpear que maneja tan eficazmente como lo hacía Schumacher con su Ferrari, el campeón Mundial AMB de las 105 libras, Román “Chocolatito” González.

El show de fuerza y de destreza que todos esperábamos, fue ofrecido por “Chocolatito” como calentamiento para su cuarta defensa programada para efectuarse en Japón este año.

Previamente, ese violento peleador que sigue siendo José “Quiebra Jícara” Alfaro, ex –campeón mundial de peso ligero, noqueó en dos agitados asaltos al mexicano Joel Juárez, en pelea realizada en el casillero de las 140 libras.

Alfaro enderezó con un impacto tumba-pared, el difícil primer asalto, durante el cual Juárez consiguió presionar conectando buenos impactos, haciendo pensar que podría meter en serias complicaciones al nicaragüense.

Pisando el acelerador a fondo, Alfaro arremetió en el segundo asalto, resolviendo el pleito logrando derribar dos veces al azteca, quien extrañamente manifestó que de haber venido bien preparado, el combate hubiera sido más extenso y con mayor excitación.

Regresando con “Chocolatito”, la estrella más brillante en el firmamento de nuestro boxeo, pese a lo corto del recorrido, confirmó estar lo necesariamente afilado y con la contundencia de siempre para tomar el reto de cualquier rival en cualquier sitio, antes de moverse hacia las 108 libras y equilibrarse con Rosendo Álvarez.

Esa seguridad que transmite “Chocolatito” fue colocada nuevamente sobre el tapete del Centro de Convenciones del Hotel Camino Real, después que la empresa promotora, extrañamente, decidió impedir el ingreso del compañero Miguel Mendoza, quien compró su boleto al no recibir credencial. Digo que fue extraño, porque Miguel nunca se ha visto involucrado en casos delictivos, ni tiene casos pendientes de aclaración, y es un cronista crítico que funciona como ojos y oídos de quienes no se percatan de lo que ocurre en los rincones, lo que es muy apreciado por los escuchas de Doble Play.


Simplemente lamentable.