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Con cada jonrón que batea, José Bautista se acerca más a imponer una marca de todos los tiempos en la franquicia de Toronto y a un inesperado liderato de Grandes Ligas en la temporada 2010.

Al mismo tiempo, por cada batazo del dominicano que abandona el parque aumenta el coro de voces, que si bien no lanza una acusación formal, al menos sugiere la posibilidad de que detrás de la notable mejoría del toletero de los Azulejos pudiera estar la sombra de los esteroides u otro tipo de sustancia prohibida.

“No me siento acusado, tengo mi conciencia limpia”, dijo Bautista a ESPNdeportes.

“El fruto de mi trabajo y de los ajustes que hice en el bateo han llevado a que tenga un tremendo año, más nada, en lo absoluto”, agregó Bautista antes de dirigirse a Nueva York para una serie de tres juegos contra los Yankees.

El quisqueyano llega a la Gran Manzana con una racha de siete partidos con hits que ha elevado su promedio general a .269. Lidera Grandes Ligas con 43 jonrones y es segundo del béisbol con 103 remolques.

Bautista, de 29 años, pegó 59 jonrones en 1754 turnos con cinco clubes en sus primeras seis temporadas en Grandes Ligas. Hasta ahora, sus marcas personales de jonrones (16 en 2006) y remolques (63 en 2007) eran algo discretas.

La escalada de jonrones de Bautista de un año a otro solamente podría ser comparada a la que tuvo el jardinero de Baltimore, Brady Anderson (de 16 en 1995 a 50 en 1996), pero entre ambos existe un factor bastante considerable: El Programa Conjunto de Prevención y Tratamiento de Drogas de Grandes Ligas.

El programa (establecido en 2004 y reforzado en 2008), que tiene un administrador independiente, establece que todos los peloteros en los rosters de 40 tienen prohibido usar drogas de abuso (cocaína, marihuana, opio, LSD, etc.), sustancias para aumentar el rendimiento (esteroides anabólicos y otras) y estimulantes (anfetaminas).

Sin embargo, el programa tiene un Talón de Aquiles. Aunque las hormonas de crecimiento humano están prohibidas, aún no se establece un examen para detectarlas.

“Al principio no me importaba mucho, pero luego las historias fueron cambiando y se fueron tornando en acusatorias. Molesta. Es injusto”, dijo Bautista sin levantar la voz.

“El sistema que tenemos en funcionamiento en Grandes Ligas es el más estrictos de todos los deportes profesionales, hay una política de cero tolerancia. Todos los jugadores en rosters de 40 están sujetos a pruebas todos los años. A mí me han hecho cuatro, cinco, seis pruebas este año”, apuntó.

“No he usado esteroides. Cuando llegué a la liga el sistema de exámenes ya estaba implantado. No tengo nada de qué preocuparme”, aseguró el pelotero.

Bautista atribuye a tres grandes factores su mejoría en el terreno: Un cambio en su parada en el plato, más oportunidades de juego y la confianza del dirigente de colocarlo en un turno clave en la alineación.

“Ahora empiezo a cargar más temprano en lo que el lanzador se alista para lanzar. El manager Cito Gaston y el coach de bateo Dwayne Muprhy trabajaron duro conmigo desde los entrenamientos del 2009, pero lamentablemente los frutos no comenzaron a verse hasta septiembre de la temporada pasada porque no tenían dónde jugarme y viniendo desde la banca era difícil aplicar la nueva técnica”, explicó.

“Luego cambiaron a Scott Rolen y Alexis Ríos y se abrieron oportunidades para mí en el último mes y medio de la temporada pasada. He mantenido la consistencia debido a lo simple que es el ajuste nuevo”, agregó Bautista, quien encabeza las Ligas Mayores con 53 jonrones en 161 juegos desde el 1 de septiembre del año pasado.

Con el aval de haber salido limpio en todas las pruebas a las que lo han sometido, Bautista puede reclamar respeto por los números del tipo Jugador Más Valioso que ha colocado esta temporada.