• |
  • |
  • END

¿Araña o pulpo? El joven y formidable arquero del Atlético de Madrid David De Gea, no pudo impedir el triunfo de un iluminado Barcelona por 2-1 con goles de Messi y Piqué, pero sí la goleada.

Una y otra vez, De Gea voló y atajó frente al reclamo de lo inesperado, y neutralizó penetraciones a fondo puñal en mano de Villa y de Messi. El Barsa maniobraba, desarticulaba, fabricaba opciones, disparaba, pero De Gea, de 19 años, fue un muro infranqueable manteniendo el suspenso.

Sólo consideren que el Barsa llegó a tener el 69% de posesión del balón, y mayor superioridad en lo referente a ideas ofensivas, mientras Valdés sólo fue exigido verdaderamente en dos ocasiones, una de ellas víctima del certero cabezazo de Raúl García sobre centro desde la esquina izquierda enviado por Simao a los 24 minutos, estableciendo un transitorio empate.

Fue un partido exageradamente agitado, con el Atlético fajándose con uñas y dientes, cargado de muchas tarjetas amarillas y una roja al violento checo Tomas Ujfalusi, quien machacó el pie derecho de Messi en el minuto 92, obligándolo a salir en camilla. No hay fractura, pero Messi deberá esperar un rato, entre dos y cuatro semanas, para volver a la acción.

Fue Messi, recibiendo de Pedro por la derecha, quien abrió el marcador con una de esas cachetadas que tan bien realiza con su zurda maestra, pero García con su remate de cabeza, igualó la pizarra. Cobrando un corner desde la izquierda, Messi colocó una pelota en el pecho de Piqué entrando desde atrás, y descargando un potente y preciso derechazo, para el 2-1 antes de la pausa.

Después, De Gea detuvo a un Barsa presionante con más de media docena de atajadas.