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Mientras los Padres de San Diego están saliendo sorprendentemente de la fosa con un resurgimiento tan dramático como espectacular, derrotando a los Gigantes consecutivamente 6-4 el viernes y 4-2 ayer, los ya clasificados Filis han empujado a los valientes y tenaces Bravos a las puertas de la morgue, asestándoles par de estocadas 11-5 y 7-0.

Así que, en este cierre rompe-corazones o mata-ilusiones, el “cadáver” ha cambiado de cara, porque ahora son los Bravos los que parecen ser más candidatos al descarte entre los cuatro posibles resultados que pueden producirse hoy al caer el telón de la temporada regular.

Si los Padres (90-71), aferrados a la inspiración del momento, completan la imprevista barrida a los Gigantes (91-70), y los aturdidos Bravos (90-71), tan claramente superados por los Filis en las dos batallas, vuelven a hundirse, los muertos serán ellos, quedando solamente pendiente una intriga: ¿quién ganador del Oeste en la Liga Nacional?, pero con Gigantes y Padres adentro en los Play Offs.

Aquí estamos frente al drama de tres equipos, girando dentro del torbellino de lo imprevisto.

Por San Francisco, el zurdo Barry Zito, que registró un impresionante inicio de temporada ganando sus primeras cinco decisiones, se derritió en un momento cumbre sufriendo su derrota 14 por 9 triunfos con 4.15 en carreras limpias; en tanto, el derecho de 28 Tim Stauffer, quién debutó con los Padres en 2005 sin llegar a convencer durante todo ese tiempo, sujetó a los Gigantes en una carrera a lo largo de seis entradas y un tercio, mejorando a 1.85 su efectividad, y se apuntó su sexta victoria –récord personal-, en lo que fue su séptima apertura en sus 32 apariciones.

El triunfo de los Padres sobre los líderes Gigantes por 4-2, aprovechando el bateo oportuno de Miguel Tejada, Yorvit Torrealba y Scott Hairston, combinado con la derrota de los Bravos ante los Filis 7-0, inutilizados por el pitcheo del derecho de 23 años Vance Worley en su segunda apertura en cinco faenas, y el aporte cuatro relevistas, con José Ariel Contreras rematando, provocó un empate en la lucha por el comodín, y acercó a este San Diego amenazante, a la posibilidad de forzar un empate y juego extra por el banderín, si Matt Latos responde y supera esta tarde a Jonathan Sánchez, de San Francisco.

Acostados en el filo de la navaja, los Bravos, con Tim Hudson, tratarán de descifrar al incómodo y crecido zurdo Cole Hamels, para evitar morir, y en el más complicado de los casos, fajarse con el segundo del Este en caso de triple empate, que resultaría del perdedor del lunes entre Padres y Gigantes de ser necesario.

Si pierden los Padres y ganan los Bravos, no quedaría nada por discutir al morir los de San Diego infartados, pero si fallan ambos, hay juego extra por el comodín.

En otra incógnita, la menos interesante, los Yanquis mantuvieron medio juego de ventaja sobre los Rays al 6-5 a Boston, neutralizando la victoria de Tampa por 4-0 frente a Kansas. Estaba pendiente el resultado del segundo juego Yanquis-Boston, obligado por la suspensión del viernes.