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Tras el fogueo con Cuba y el despegue brioso ante Canadá y Antillas Holandesas, creímos que el bateo de la Selección explotaría en el Premundial… Nunca imaginamos que terminaría derrumbado y fuera uno de los factores de la eliminación.

Durante la primera fase en que se pelearon varios partidos se terminó clasificando en forma angustiosa. Se perdió 7x6 ante Canadá, se le ganó 8x4 a Antillas. Caímos 8x1 frente a Cuba, 3x2 ante Venezuela y se le ganó 7x0 a Argentina.

En esa etapa se bateó para .277, anotando 24 carreras, aunque se dejaron a 29 en las bases y se cometieron 7 errores. Pero a la hora de la verdadera pelea, nuestra ofensiva lució desnuda, sin pólvora, sin alma.

Ya frente a los “duros”, el equipo decreció dramáticamente. Estados Unidos blanqueó 5x0, Puerto Rico 5x1, Dominicana 7x1 y Panamá 5x2… Sólo se anotaron 4 carreras y se bateó para .209, para un promedio global de .248 (73-295), con 24 anotadas, mientras nos marcaban 44 y los pitcheres trabajaban para 3.94.

No se sincronizó la ofensiva. Muchos imparables llegaron tarde, por lo que algunos promedios son engañosos. El mejor bateador nica fue Mario Holmann, con .500 (9-18), y lo mejor lo consiguió en la segunda parte.

Justo Rivas promedió .357 (10-28), pero le faltó oportunismo, impulsando sólo 4 carreras. Edgard López cerró con .321 (9-28), empujando 5, mientras Jimmy González terminó con .286 (35-10), bateando 4 hits y sin empujadas en la segunda etapa. Juan Carlos Urbina promedió .296 (8-27), pero sólo produjo una carrera.

El resto falló. Eduardo Romero, que brilló en la primera fase, se fue de 11-1 (.091) en la segunda y cerró con .258, el único jonrón y tres empujadas. Marlon Abea aporreó más al pitcheo antillano y argentino, y en la segunda fase se fue de 10-0, cerrando con .207 (6-29), empujando 2.

Esteban Ramírez, el mejor bateador del fogueo en Cuba, se quedó en .176 (6-34), con 3 empujadas y en la segunda fase se fue de 15-2, sin producir.