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¿Esperaban otra resurrección yanqui? No, esta vez el bullpen de Texas supo esconder las llaves, y los temibles del Bronx, permanecieron encadenados. Se impusieron los Rangers 7 por 2, con un bateo fluido y potente, el buen pitcheo abridor de Colby Lewis -quién registró más derrotas que victorias en la temporada-, y el cierre seguro de cinco brazos.

Ahora la serie por el banderín de la Liga Americana está 1-1, con el fiero zurdo Cliff Lee, todavía invicto en postemporada, esperando por los Yanquis el lunes.

Perseguidos por los fantasmas de lo ocurrido en el primer juego, los Rangers, utilizando la velocidad de Elvis Andrus como desequilibrador, se adelantaron 1-0 en el propio arranque, y aumentaron 3-0 en el segundo con jonrón de David Murphy y doblete de Michael Young.

Con Phil Hughes amarrado a la cola del caballo, los de Texas continuaron arremetiendo con cañonazos productivos de Murphy y Bengie Molina en el tercero, estableciendo una diferencia de 5 por 0. Siendo muy temprano para “quemar las naves”, los Yanquis enviaron una señal de vida con un hit dentro del cuadro de Lance Berkman, impulsador del agitado Robinson Cano.

Al activarse el macabro recuerdo de la noche anterior, Nolan Ryan rascó su cabeza y frunció el ceño, y la multitud volvió a sentirse oscilando en la hamaca de la preocupación. ¿Sería posible que volviera a ocurrir?
Triple de Ian Kinsler remolcador de Nelson Cruz y hit de Mitch Moreland, espantaron los fantasmas al colocar la pizarra 7 por 1 en el cierre del quinto, con Lewis sosteniéndose en la colina, no tan convincentemente como lo hizo C. J. Wilson, pero transmitiendo confianza. Sin embargo, el jonrón de Robinson Cano en el inicio del sexto, alteró los nervios del manager Washington, obligándolo a recurrir de inmediato a ese bullpen que había erosionado en el primer juego.

Ahora todo fue diferente. En tres innings y un tercio, el “sospechoso” Clay Ramada sacó un out importante, y entre Alexi Ogando, el reencauchado Darren Oliver, Darren O´Day y Neftalí Feliz, sólo permitieron un hit a los Yanquis, y aunque cedieron cuatro boletos, supieron resolver.

Dramáticamente, los cuatro primeros bateadores yanquis, Jeter, Granderson, Teixeira y Rodríguez, que deben encender mechas constantemente, sólo dispararon dos hits en quince turnos, en lo que fue un terrible corte de energía. ¡Qué pequeños se vieron!

Con el bateo de Texas respondiendo a sus credenciales y el pitcheo abridor de los Yanquis, apretado por la inseguridad incluyendo a Sabathia, el tener a Cliff Lee calentando el brazo, le proporciona una ventaja significativa al manager Washington, cuando la intriga ha sido recortada a cinco juegos, y el zurdo está programado para el tercero y el séptimo si la serie se alarga al máximo.