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Jimmy Rollins hizo sonar el despertador en el séptimo inning sacando el juego del aburrimiento con ese doblete limpia bases contra la pared del jardín derecho, y los Filis con un buen pitcheo de Roy Oswalt, obviaron el jonrón solitario de Cody Ross, su tercero en dos juegos para imponerse 6-1 y equilibrar la serie por el banderín de la Liga Nacional.

Esto de ver los bullpens en harapos, se ha convertido en rutina, y ahora fue Bruce Bochy, el manager de los Gigantes quien masticó frustración viendo a Ramón Ramírez, Jeremy Affeldt y Santiago Casilla entregar la valija, después que el abridor Jonathan Sánchez fue golpeado en ese séptimo inning por hit abridor de Oswalt.

En un raro inicio, los Filis, que se poncharon tres veces frente al pitcheo inseguro de Sánchez, no necesitaron conectar hit para irse arriba 1-0. El descontrol del zurdo, y un error en tiro del antesalista Mike Fontenot, abrieron puertas para la anotación de Chase Utley, impulsada por boleto a Jimmy Rollins con casa llena.

El equipo del line-up mata-pitcheres, consiguiendo una carrera a pellizcos con tres bases por bolas y un error, dejando las almohadillas cargadas mientras Jason Werth y Raúl Ibáñez, eran paralizados frente al plato con lanzamientos engañosos, aparentemente de fácil lectura. ¡Qué importa eso si estás buscando cómo empatar la serie y evitar salir de casa con los pies hinchados y las posibilidades de resurgimiento agujereadas!
En la otra colina, Roy Oswalt estaba intransitable sin permitir hit durante cuatro entradas y un tercio, hasta que Cody Ross, luciendo como una posible reencarnación de Reggie Jackson descargó su tercer jonrón en la serie, todavía pequeña, estableciendo transitorio empate 1-1 en el inicio del quinto. Oswalt sacudió su cabeza, se enderezó el cuello y continuó su faena.

Los Filis contragolpearon de inmediato con doble abridor de Shane Victorino, avance a tercera por elevado de Utley, y llegada al plato con fly de Polanco. De esa forma, Oswalt volvió a tener las riendas del juego en sus manos, 2-1.

Oswalt volvió a ser obligado a cerrar los ojos hundirse en su gorra, mientras otra pelota bateada por Ross volaba hacia lo profundo del center, siendo atrapada por Victorino en un buen lance en el inicio del séptimo.

Y en el cierre, el pitcheo de San Francisco se derrumbó. El hit de Oswalt obligó a quitarle la pelota a Sánchez, entrando Ramírez. Un excelente machucón de Victorino, llevó a Oswalt a segunda, y después de boleto intencional a Utley, hit de Polanco empujó la tercera carrera aprovechando un relevo realizado en cámara lenta.

Mientras Ryan Howard se ponchaba, funcionó un doble robo, y Werth recibió base intencional. Con tres circulando, Rollins en conteo de dos bolas sin strike, golpeó un lanzamiento de Santiago Casilla conectando el doblete matador impulsador de tres carreras.

Borrados ofensivamente por Oswalt, los Gigantes, rematados por Ryan Madson, fueron reducidos a sólo cuatro hits, uno ruidoso, el de Ross.