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Cliff Lee no es pintor y escultor, como lo fue Pablo Picasso, pero anoche lució tan magistral contra el bateo yanqui, que dio la impresión de estar usando el pincel y el cincel del genio de Málaga. ¡Qué faena monticular! Poética, surrealista, fría, mortífera. Apenas 2 hits en contra y 13 ponches, atravesando por solamente una dificultad, aferrándose con brazo, corazón y cerebro, a esa ventaja de dos carreras proporcionada por el jonrón madrugador de Josh Hamilton con Michael Young circulando, hasta que finalmente, en el inicio del noveno, con el formidable Andy Pettite fuera de escena, los Yanquis se derrumbaron para perder 8-0.

Después de 122 lanzamientos y ocho ceros dibujados, no tenía sentido un esfuerzo más por parte de Lee, quien estaría lanzando el séptimo juego de ser necesario, o quedaría listo para abrir la Serie Mundial, quizás contra Roy Halladay, el reciente tirador de no hitter contra los Rojos.

El lanzallamas dominicano Neftalí Feliz completó la blanqueada, alargando a 15 el total de “kaes” aplicadas a un line-up costoso, que fue terriblemente humillado. Cuando entre los escombros, Teixeira estaba al bate, sólo quedaban los cuidadores y ciertos fantasmas en las tribunas del lujoso estadio de los Yanquis.

¿Quién esperaba el derrumbe del pitcheo neoyorquino en el noveno? Kerry Wood había resuelto el octavo en reemplazo de Pettite, pero Boone Logan y David Robertson fueron bateados impunemente, y los de Texas agregaron seis carreras. Con esa ventaja de 8 por 0, incluso la Venus de Milo, sin brazos, era confiable para cerrar el juego.

Lee, colocando a los Rangers adelante en la serie 2-1, confirmó seguir siendo un demonio en postemporada. Ahora su balance es de 7-0 en ocho aperturas, y 3-0 frente a los Yanquis. Una preocupación que se acercaría al pánico, cobijará el campamento yanqui si A. J. Burnett o C. C. Sabathia fallan hoy, cuando se enfrenten a Tommy Hunter.

Con un hombre fuera mientras terminaba de levantarse el telón en el episodio inicial, el pitcheo zurdo de Pettite fue golpeado con el primero de los tres hits conectados por Michael Young, y el jonrón de Hamilton a las graderías del sector derecho. La ventaja de 2-0, fortaleció a Lee, antes de hacer su primer lanzamiento, pero no carcomió a Pettite, quien se fajó bravamente inning tras inning en un alarde de recuperación.

El duelo de escopetas zurdas, hizo desaparecer a los bateadores, hasta que el relevo yanqui se hundió en el noveno, terminando con la cuota de suspenso que mantenía a la multitud clavada en sus butacas.

Dos de los grandes cañones yanquis, Mark Teixeira, todavía sin hit en 11 turnos, y Alex Rodríguez de 13-2, necesitan recargarse urgentemente para que el equipo pueda salir del hoyo. Anoche, atrapado por la pesadilla, Jeter se ponchó tres veces. Y es que Lee fue un Picasso en la colina.


dplay@ibw.com.ni