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¡Qué partido más extraño! Un pitcher catastrófico en sus últimas 12 aperturas con balance de 1-7 y 6.61, A. J. Burnett, estuvo tratando de ridiculizar esas cifras por cinco entradas alentadoras; el uso de la repetición, anuló un festejado batazo de Lance Berkman que cayó en las tribunas del jardín derecho, después de pasar casi raspando el poste de referencia del lado faul; un aficionado, impidió lo que estaba siendo excelente atrapada de Brett Gardner en un momento de presión; Mark Teixeira sin hit en la serie, se lesionó en un deslizamiento en primera base; Josh Hamilton, conectó su tercer jonrón en cuatro juegos contra pitcheo zurdo “acribillando” teorizaciones, y agregó otro en el noveno, como “tiro de gracia”.

Perdiendo 10-3 el cuarto duelo, los Yanquis quedaron acostados en el filo de la cuchilla, confiando en que el pitcheo de C. C. Sabathia, los mantenga con posibilidad de salir de la sala de cuidados intensivos. El zurdo C. J. Wilson, pistola en mano, intentará rematar a los del Bronx y empujar a los Rangers a su primera Serie Mundial.

El temor por el pitcheo de Joe Girardi, se convirtió en algo real. Con excepción de Andy Pettite, que supo desorientarlos, los de Texas batearon con suficiente facilidad al resto de abridores, y estableciendo claras diferencias, no permitieron que Mariano Rivera entrara en acción.

La mejor fotografía de la inspiración de los Rangers, es la que muestra esa espectacular zambullida de Elvis Andrus hacia su derecha, fildeando en el hoyo, emi-incorporándose y tirando, sacando un out improbable en tercera, mientras Alex Rodríguez anotaba la carrera de la ventaja 3-2 en el cierre del cuarto inning.

Esa fue una jugada de gran significado, porque evitó que la pelota bateada por Gardner con bases llenas y un out, siguiera humeante hacia el jardín izquierdo manteniendo el rancho ardiendo. En ese episodio, el marcador pudo haber dado un giro brusco.

Faltaba mucho todavía, pero aún con Teixeira y Alex en punto muerto, el equipo de Nueva York presionaba en busca del equilibrio soñado, antes de entregarle la píldora a Sabathia, fuerte aspirante al Cy Young de la Liga Americana.

El abridor de Texas, Tommy Hunter, ganador de 13 juegos por 4 reveses, sólo se sostuvo sobre el oleaje tres entradas y un tercio, pero el zurdo de 24 años Derek Holland, mantuvo a raya a los Yanquis hasta que abrió el octavo con boleto a Granderson, y el manager Washington llamó al tirador por debajo del brazo, el derecho Darren O´Day, asustado de entrada por un faul inmenso de Marcus Thames, finalmente ponchado, y retirado después de bolear a Alex Rodríguez.

Clay Rapada con otro pasaporte, llenó las bases, entrando Darren Oliver a sacar dos outs díficiles, Nick Swischer y Lance Berkman, para ahogar la angustia, asegurando retener la ventaja de cuatro carreras.

Fue el último intento de resurgimiento de los Yanquis, antes de recibir otras tres “cuchilladas”, el segundo jonrón de Hamilton, y otro de Nelson Cruz con Vladimir circulando sellando el 10-3. Las luces se apagaron en Times Square y se escuchó el gemir de la gran ciudad.