•  |
  •  |
  • END

El recuerdo de lo ocurrido en Oaxaca el 28 de febrero de 2009, es deprimente. Ver aquella noche a Román “Chocolate” González debilitado por el desgaste físico en busca de hacer el peso, con el agregado de agudos problemas gástricos consecuencia de la falta de control en su alimentación pre-combate, batallando frente a una inesperada multiplicación de dificultades, mientras el mexicano Francisco “Chiquita” Rosas escapaba a la destrucción y se atrevía a faltar al respeto, nos mantuvo sumergidos largo rato en el pozo de las angustias.

Legítimamente pero sin brillo, ganó Román por decisión mayoritaria, porque uno de los jueces, con su punto de vista distorsionado, falló empate. Como toda pelea borrosa, quedó una impresión carcomida por la insatisfacción, algo así como descubrir que la Gioconda de Leonardo tiene un ojo morado, o la nariz de La Piedad, esa estupenda escultura de Miguel Ángel que se encuentra en la Basílica de San Pedro, está abollada.

Sin embargo, la posibilidad de organizar una revancha, pese a la ruidosa protesta de Rosas, no tenía ni pies ni cabeza. ¿Qué promotor podría interesarse? Sólo pudo tomar forma, cuando la anunciada pelea con el argentino Juan Carlos Reveco, fue descartada hace unas semanas por indisposición del Campeón Interino de las 108 libras en el territorio de la AMB.

Había que buscarle un rival a Román urgentemente para cubrir el hueco en la cartelera programada en Japón, y de la manga de la camisa sacaron a Rosas, porque le presentó una pelea difícil al pinolero hace 18 meses.

No hay una diferencia significativa entre 105 y 108 libras. Recuerden que antes de estos “inventos”, en la época de los “Ratones”, los “Alacranes”, los “Zorritos”, todos los peleadores pequeños alcanzaban en el casillero de las 112 libras, y el boxeo que veíamos era más atractivo, con ribetes espectaculares.

Así que la ventaja de Román, aparte de una mejor condición física que en aquella ocasión, es que podrá disponer de un excedente de tres libras en su batalla con la báscula, pero se encontrará con el mismo Rosas, quién en Oaxaca, después del pesaje, advirtió casi con solemnidad “le voy a partir la madre”, y no lo hizo, malogrando circunstancias favorables que no las tendrá ahora.

Lamentablemente, la drástica reducción de la actividad en el boxeo actual, impide que púgiles sedientos de grandeza aún desde la pequeñez del casillero, caso “Chocolate”, puedan conseguir una frecuencia que les permita construir un gran récord siguiendo huellas como las del “Finito”, y aumentar sus ingresos.

Revisando las imágenes de lo ocurrido en Oaxaca, me pregunto: ¿Cómo podrá sobrevivir Rosas al atropello del pinolero en esta ocasión, si Román se encuentra bien afilado, lo suficientemente caliente y sin problemas de peso, como se ha informado desde allá? Obviamente, esto cambia las perspectivas.

Peleador de estupendo alcance, rapidez en sus ejecuciones, buen golpeo arriba y al cuerpo, y el poder requerido para ablandar, intimidar y simplificar, Román “Chocolate” González, debe conseguir el llamado “título interino” AMB de las 108 libras, liquidando antes del límite a Francisco Rosas, en pelea programada para mañana.

Es lo sospechado.