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La multitud emocionalmente destrozada, sintiendo que era tragada por la tierra, nunca olvidará ese trueno. Con dos outs sin embasados, Ryan Madson estaba tranquilo frente a Juan Uribe, pero su primer lanzamiento fue impactado con rapidez, violencia y precisión. La pelota cayó en las tribunas derechas paralizando corazones, y los Gigantes tomaron ventaja 3-2, colocándose a seis outs de la victoria. Ese trueno en el octavo inning aceleró el planeta y enloqueció San Francisco.

Los Filis no pudieron salir del hoyo, quedando en espera de cápsulas salvadoras. Su favoritismo fue derretido en seis juegos por un equipo que aunque no parecía tener gran significado, provocó la sorpresa. Ver a Ryan Howard poncharse sin tirarle, con dos circulando frente a Brian Wilson en el cierre del noveno, graficó su incapacidad en la serie sin poder empujar, y selló la muerte de los Filis, que intentaban ir a su tercera Serie Mundial consecutiva.

Así que la Serie Mundial, a partir del miércoles, será Gigantes-Rangers.

Los Filis entraron al juego como la pandilla de los hermanos Frank y Jesse James a un banco en el viejo oeste. Base a Polanco y doblete de Utley los colocó adelante 1-0; hit de Howard y largo flay de Werth, aumentaron 2-0, haciendo lucir sospechoso el pitcheo de Jonathan Sánchez; cohete de Victorino mantuvo latiendo la amenaza con dos a bordo, pero falló Ibáñez, y respiró Sánchez.

Los de San Francisco borraron esa diferencia en el tercero contra Roy Oswalt. Inesperado hit del pitcher Sánchez y un batazo kilométrico conectado por Andrés Torres, reducido a sencillo por la acción impresionante de Victorino, colocó a dos en las bases.

¡Qué atrapada la que estuvo a punto de realizar Victorino sobre ese batazo profundo de Torres hacia el jardín central! Willie Mays hubiera saltado de su butaca, viendo a Victorino llegarle a una bola imposible, perdiendo el control en el último instante. Sólo fue sencillo porque el pitcher Sánchez, corriendo adelante, fue frenado por la cautela en segunda base y Torres se vio obligado a un apurado retorno a primera.

Freddy Sánchez se sacrificó y Huff conectó hit al centro. Se esperaban dos adentro, pero sólo anotó Jonathan Sánchez al morir Torres en el plato, víctima de un certero disparo de Victorino, que facilitó el avance de Huff a segunda. Posey parecía ser el tercer out con un machucón por tercera, pero el mal tiro de Polanco abrió las puertas para el empate, que ciertamente lo merecían los Gigantes.

En el cierre dos Filis estaban sobre las bases sin out, Polanco por base y Utley por golpe que casi provoca un fuerte altercado, forzando la salida de Sánchez y el ingreso a la colina de Jeremy Affeldt. Con un pitcheo a lo Mariano Rivera, los temidos Ryan Howard, Jason Werth y Shane Victorino fueron embotellados por Affeldt colgando un gran cero.

En el quinto, los Filis dejaron las bases llenas al fallar Victorino, y en el sexto con dos a bordo y un out, Rentería de los Gigantes, bateó para doble play. Todavía en el noveno, tratando de ampliar la ventaja, los de San Francisco llenaron las bases, pero no iban a reemplazar al cerrador Wilson en el cajón de bateo, y la posibilidad fue congelada. Sin embargo, pese a que Lincecum flaqueó como relevista, el jonrón de Uribe había sentenciado el juego, asegurando el pasaporte de los Gigantes a la Serie Mundial.


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