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NUEVA YORK
Si quiere buscar una verdadera explicación o justificación del por qué el reinado de los Yankees de Nueva York naufragó en Texas, no pierda tiempo en repetir el estribillo que el dinero no puede comprarlo todo.

Cierto, Nueva York invirtió 206 millones de dólares en nómina y el objetivo de conquistar su 28va Serie Mundial se esfumó ante unos Rangers infinitamente superiores. Pero otros clubes que gastaron enormes sumas de dinero, como los Medias Rojas, Mets y Cachorros, ni siquiera se clasificaron a la postemporada.

Se puede decir que los Yankees la sacaron barata al llevar el duelo a seis partidos, ya que los Rangers dejaron ir la barrida por culpa del fatídico octavo inning del primer juego cuando su relevo malogró una ventaja de cuatro carreras. El promedio ofensivo del conjunto del Bronx en la serie de campeonato de la Liga Americana fue de .201 y Texas dominó 39-19 en carreras.

“Batearon mejor, lanzaron mejor, jugaron mejor y nos ganaron”, dijo el manager de los Yankees Joe Girardi. “Sacas una entrada y un partido, y todo fue muy abrumador. Simplemente fallamos. “Creíamos que teníamos el equipo para ganar, pero ellos también tenían esa convicción”, añadió el capitán y campocorto Derek Jeter. “No hay nada garantizado”.

Lo que se antoja echarle en cara es cómo es posible que un equipo que gastó 206 millones no pudo y hasta se vio mal contra otro que apenas desembolsó 55 millones.

Una respuesta es que los Yankees han estirado demasiado la apuesta en sus cuatro históricos: Jeter (36 años), Mariano Rivera (40), Jorge Posada (39) y Andy Pettitte (38).

El mejor ejemplo de todo se pudo apreciar con el contraste entre Jeter y Elvis Andrus, el venezolano de 22 años que juega en el campocorto de los Rangers.

Mientras Jeter bateaba para .231 en la serie, Andrus acumuló .333 y aún mantiene viva una racha de 11 juegos consecutivos conectando de hit en su primera postemporada.

Se ha hecho demasiado obvio que Jeter ya no puede ser el primero al bate, considerando que se fue en blanco en todos sus primeros turnos, acentuando la que fue la peor campaña de su carrera. Andrus, en cambio, fue un tractor que anotó cuatro carreras, se robó dos bases y hasta se robó el plato. Y qué decir de sus incontables intervenciones defensivas. Aquí es donde se cierne el dilema para la directiva de los Yankees, con Rivera, Jeter y Pettitte a punto de declararse agentes libres.

¿Qué hacer con tanta gente que toda la vida ha llevado el uniforme del club? ¿Se imagina ver a Jeter y Rivera en otro que no sea con las tradicionales rayas?
“A mí me gustaría seguir jugando, no voy a decir que no”, dijo Rivera a la AP cuando le preguntaron sobre sus planes antes de que culminase la temporada regular. “Yo quisiera jugar y terminar en el equipo. Una cosa es lo que yo quiera, pero otra la que ellos desean y otra lo que Dios disponga. Siempre daré lo mejor de mi, aquí o en donde sea”.

Rivera tuvo otro año excepcional con 33 salvamentos y 1.80 de efectividad, además de incrementar sus records de postemporada cada vez que se le necesitó.

Pero saltó a la vista el dato que ningún equipo ha ganado la Serie Mundial con un cerrador con 40 años y que el próximo mes cumplirá los 41. Asimismo, nadie ha salido campeón en los últimos 50 años con un campocorto titular de 36 años. Los Yankees también tienen que definir el futuro de Girardi, cuyo contrato de tres campañas expiró.

Se especuló que Girardi se iría a dirigir a los Cachorros de Chicago, un ex club donde jugó y en cuyo estado Illinois nació. Pero los Cachorros nombraron esta semana a Mike Quade.

“Será la primera prioridad en la agenda”, adelantó el gerente Brian Cashman sobre la situación del manager. Los Yankees seguramente pondrán la mira en Cliff Lee, el as de los Rangers, para reforzar una rotación que hizo agua en la parte final de la campaña regular tras el mediocre desempeño de A.J. Burnett y Javier Vázquez.

Y apenas caiga el último out de la Serie Mundial, Nueva York tendrá un periodo de cinco días para negociar con Jeter, su símbolo.

“Puedo decir que no serán negociaciones rápidas”, advirtió Cashman sobre eventuales acuerdos con Jeter, Rivera, Pettitte y el manager. Pettitte se mostró ambivalente sobre su futuro al expresar cándidamente que no aguanta la rutina diaria de una temporada, pero dio algo como seguro: “A Derek lo verán otra vez con el uniforme de los Yankees”.