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Con una ofensiva feroz, implacable, infernal. Los Gigantes explotaron al temible zurdo en un quinto inning tan tenebroso, como meterse por equivocación al Castillo del Conde Drácula, precisamente mientras se realiza una Convención de Vampiros. Con una victoria rotunda por 11-7, los de San Francisco tomaron ventaja ruidosamente en la Serie Mundial aprovechando el enderezamiento por tres entradas de Tim Lincecum, y el derrumbe de los atropellados Rangers, aguijoneados por el bateo incansable de Freddy Sánchez quien conectó cuatro dobles, tres de ellos contra Lee en turnos consecutivos y el cañonazo matador de Juan Uribe.

Lee, el invencible, el pitcher que con su fantástica efectividad estaba retando a monumentos del pitcheo como Sandy Koufax, Christy Mathewson y Bob Gibson, salió huyendo del montículo con rumbo a ninguna parte; el tirador que había “disecado” a los temibles line-ups de Rays y Yanquis, no encontró forma de dominar a bateadores que llegó a colocar en dos strikes. Casi siempre con el conteo a su favor fue bateado por los Gigantes. Nada que ver con el Lee próximo a lo asombroso que habíamos estado viendo apretar tuercas en las dos últimas etapas postemporada.

Raro el inicio de juego tanto de Lee como de Lincecum. Los dos inseguros, atravesando dificultades. Texas tomando ventaja por 2-0 con infield hit productor de Guerrero en el primero y flay de sacrificio de Andrus en el segundo; San Francisco equilibrando la pizarra con el segundo de tres dobles conectados por Freddy Sánchez, y cohete de Posey, los dos batazos con conteo de una bola y dos strikes. Fue un inning tormentoso iniciado con un error de Michael Young, y golpe a Andrés Torres con dos strikes sin bolas.

Lincecum mostró mejoría en los innings cuatro y cinco, pero Lee fue destrozado en el quinto con dobles consecutivos de Torres y Sánchez, hit de Posey con 1 y 2, base a Burrell con 2 y 2, y cuchillada de Huff también con 1 y 2. Con los Gigantes adelante 5 por 2 y dos circulando, el manager Ron Washington no tuvo más alternativa que sacar a Lee. De inmediato, el relevista Darren O´Day fue sacudido con el inmenso jonrón de tres carreras disparado por Juan Uribe, y el 8-2 que brillaba en la pizarra era una sentencia de muerte con Lincecum creciendo.

Bueno, eso creíamos, pero los Texas rápidamente enviaron señales de vida con doble remolcador de Bengie Molina y hit de Murphy, que estrecharon la pizarra 8-4. Tratándose de un ataque como el de Texas, la multitud, incluido Barry Bonds, debería de permanecer con su barba en remojo.

Sin embargo, el relevo de los Gigantes con Casilla, Romo y López, respondiendo a la exigencia del momento, cerró puertas después de la salida de Lincecum, mientras San Francisco agregaba dos carreras en el octavo por dobles de Ishikawa y Sánchez, su cuarto de la noche, para sellar el 10-2, aturdiendo a los Rangers y enviando el brazo de Lee al taller de reparaciones.

Por las cifras, imposible sospechar que se esperaba un formidable duelo de pitcheo. Raramente los de Texas no jonronearon.


dplay@ibw.com.ni