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Como los pegadores, cualquier momento es bueno para que el Real Madrid establezca diferencias, como lo demostró ayer clavándole 3-1 a un batallador Hércules, que sorprendentemente estaba en ventaja 1-0 después de los primeros 45 minutos; en tanto el Barcelona, bailando como lo haría Fred Astaire en su época de esplendor, goleó 5-0 al Sevilla, que se vio amputado con un hombre menos a lo largo de todo el segundo tiempo, cuando ya perdía por 2-0.

El punch del Madrid y la mágica destreza del Barcelona, continúan haciendo crecer la intriga alrededor del primer clásico a realizarse posiblemente el lunes 29 de noviembre en el Nou Camp.

Un golazo del francés Trezeguet, estupendo cabezazo que penetró casi tangente en la escuadra superior izquierda de la cabaña de Casillas, sin el menor chance para el formidable arquero, abrió el marcador en el minuto 3, emocionando a los 28 mil seguidores que el equipo vencedor del Barsa en las primeras fechas tenía en las tribunas.

Y Trezeguet casi logra el segundo, también de cabeza a media altura, obligando a Casillas a maniobrar como un gato y evitar otra caída de su valla.

En el arranque del segundo tiempo, a los 6 minutos, Calatayud, el arquero que había realizado notables atajadas en el primer tiempo, soltó imperdonablemente una pelota rematada oportunamente por Di María de zurda, para el 1-1, y Cristiano Ronaldo, apretando el gatillo a quemarropa sobre dos entregas precisas, la última por parte de Benzema, movió la pizarra al 3-1 final, garantizando el liderato del Madrid con 23 puntos.

En el Nou Camp, momentos después, el Barcelona, con dos goles de Messi y dos de Villa con escopetazos zurdos, agregando uno de Danny Alvés, aprovechando un ingenuo y fatal intento de entrega hacia atrás de Romaric, sellaron un triunfo claro del equipo de Guardiola, que con 22 puntos, mantiene en jaque al Madrid.

Con la presencia de Xavi, los movimientos envolventes de Iniesta, esa agilidad incontrolable e inagotable de Messi, la agresividad sin pausas de Villa y las proyecciones ofensivas de Alvés, el Barcelona se movió por toda la cancha con esa maestría que lo caracteriza, en un baile deleitante para la exigente clientela.

Como casi siempre, fue Messi quien abrió el marcador al minuto 4, y Villa continuó a los 23, dejando al Sevilla groggy, de espaldas a las cuerdas. Con un hombre menos, el Sevilla no pudo levantar la voz en ningún momento, y con el gol de circo logrado por Alvés cacheteando con derecha, y los clavados por Messi y Villa, el Barcelona completó su festival.


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