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Sin importar el feroz ajetreo al que estuvo sometido Antonio Margarito para su combate de este sábado frente al depredador del boxeo, el filipino Manny ‘Pac Man’ Pacquiao, no encuentro un diseño que permita considerar un final distinto que no sea ver sobre la lona al espigado peleador mexicano antes del noveno asalto.

Y no se trata de ser pitoniso o Mandrake el mago, sino que doy mi opinión y grafico la contienda de acuerdo a las habilidades de cada uno. Pacquiao es un boxeador de golpeo rápido, efectivo y capaz de hacer daño a su rival sin importar la desventaja del tonelaje.

A eso, agreguemos sus movimientos fantasmales, que aparece y desaparece a su antojo de la vista y ángulo de ataque de su adversario, no sin antes haber dejado todas sus malas intenciones y daño con sus descargas en el rostro de su víctima.

Así, a ese ritmo minará las condiciones de Margarito, que tiene el estilo adecuado para que el filipino se jacte de su talento. El final, al menos como yo lo veo, será funesto para el azteca.

Pacquaio ha sido un caso excepcional en el boxeo. Es un púgil que despegó su carrera en 1995, y que se convirtió por primera vez en campeón mundial de las 112 libras el 4 de abril de 1998, de ahí ha dejado constancia de su destreza en este deporte, y a la vez historia, al colgarse los cinturones en las categorías 122, 130, 135, 140 y 147 libras, un hecho impactante.

Y lo más sorprendente es que con su estatura de 5 pies 6.5 pulgadas y 67” de alcance, ha sepultado a peleadores de mayor altura y que se consideraban con superioridad por estar en un peso favorable.

Ciertamente, Margarito tiene algunas ventajas, el peso de 150 libras, aguante, estatura (5 pies 11 pulgadas), alcance de brazos (73”), tira bastante y debe brindarse cierto respeto a su pegada; sin embargo, su ritmo de pelea no le ayuda.

Es lento de cintura, con una defensa vulnerable y escaso de astucia cuando está arriba de cuadrilátero, aspectos significativos que debe aprovechar al máximo un pugilista escurridizo, letal para cazar a su presa, de buen golpeo y sumamente inteligente.

Algunos consideran que Antonio tiene chance de ganar por nocaut en los primeros asaltos, pero basan ese argumento en la posibilidad de ‘si llega agarrarlo’, algo que no es imposible, aunque por la misma naturaleza y ritmo de pelea de Manny, esa será una misión que ni James Bond se atrevería a aceptar.

Así que este próximo sábado 13 de noviembre en el estadio de los Cowboy de Dallas, el verdugo de peleadores mexicanos debe agregar a un difunto más a su cementerio particular.

Manny Pacquiao, de 31 años, que perdió por última vez ante Erik Morales en 2005, llega a esta pelea con registro de 51 triunfos (38 KO), 3 derrotas (dos veces ha sido noqueado), 2 empates. Antonio Margarito de 32 años, posee 38 (27 KO), 6 reveses (una vez fue fulminado).