Francisco Jarquín Soto
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Este jueves la Preselección Mayor derrotó por goleada 5-0 a la Sub-20, que se prepara para las eliminatorias mundialistas, y la verdad es lo único que justifica por qué está reconcentrado este equipo que en enero próximo debe estar jugando la Copa de Naciones en Panamá.

Aunque es bueno que los juveniles tengan un rival exigente para prepararse para la fase clasificatoria, también se debe considerar si es el momento idóneo para tener reconcentrados a muchos jugadores con la preselección, cuando todavía sus equipos están en partidos claves para definir su clasificación a la final.

Pero las circunstancias no sólo nos obligan a pensar que no es el momento de convocar a estos jugadores, sino, peor aún, la forma en que lo hacen. El jugador convocado debe presentarse si y solo sí a la selección, aunque tenga problemas familiares, económicos o estudios que atender. Porque, si no lo hace, sencillo, sanción segura, a pesar de que muestre sus argumentos. Eso refleja el verdadero interés que hay de la Federación hacia el jugador.

No es el único gran problema, el otro aspecto, igual o peor que el anterior, es que se obliga al jugador a estar de lunes a sábado en los entrenamientos de la preselección. Prácticamente, se apropian del atleta. Y claro, no hay que tener tanto conocimiento del trabajo de equipo para darse cuenta de que sacando toda una semana a un jugador de su conjunto, limita su labor con el mismo.

Los técnicos de los equipos que están en la Cuadrangular, llámense como se llamen, no pueden trabajar a toda su capacidad para estos partidos importantes, en los que se juegan el prestigio y el puesto de trabajo, porque a la Federación se le ocurre que nadie más que la rectora del fútbol es la que puede decidir cuándo los clubes deben disponer de los jugadores. Conocimos que la preparación física a la que están sometiendo a los muchachos es bastante dura y extenuante. Hacen dos sesiones diarias y obviamente terminan agotados, lo que a la postre es contraproducente para los equipos en competencia, con los que difícilmente pueden entrenar por estar en la preselección.