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En un partido de ritmo vertiginoso, con la bravura y el atrevimiento del Villarreal retando la sutileza a ratos deslumbrante del Barcelona, dos goles de Leo Messi, una de sus pinceladas al minuto 57, y una aparición tan oportuna como discutible, con esa precisión que lo caracteriza, en el 83, establecieron la diferencia, sellando el 3-1 en la pizarra, y colocando momentáneamente al equipo azul-grana co-mo líder de la

Liga, mientras el Real Madrid enfrenta hoy al Sporting.

No vi discutible el tercer gol del Barsa y segundo de Messi, pese al fuerte cuestionamiento de quienes transmitían el juego, porque el eficiente atacante argentino, no recibió directamente de Pedro, sino que la pelota tuvo contacto previo con el defensor amarillo Capdevilla, perdiendo velocidad y facilitando que la entrada de Messi, con otro toque maestro inmediato, se considerara legítima.

Como siempre, frente al tercer equipo de la Liga y seria amenaza para cualquier rival, el Barcelona iluminó el Nou Camp con su futbol rasante de extraordinaria geometría, triangulando, fabricando paredes, abriendo por las bandas, desequilibrando por el centro, y exhibiendo esa creatividad asombrosa.

Dos brillantes maniobras de Iniesta, una opción de Villa y otra de Messi en los primeros 10 minutos, emocionaron a la multitud. Fue algo así como el estupendo aperitivo de un plato fuerte, que valdría la pena saborear. A los 13, centro de Alves y cabezazo hacia abajo de Messi, provocan la gran atajada de Diego López apretando las gargantas por rugir.

A los 21, se mueve Xavi en proyección, entrega a Iniesta por la izquierda, y éste realiza una extensión de la maniobra a Villa, quien zigzaguea y dispara con derecha, para el 1-0, estremeciendo las tribunas. El probable 2-0 a los 25, con Pedro ejecutando sobre un pase “marca Messi”, es anulado equivocadamente por un fuera de lugar inexistente con Marchena habilitando, y mientras el Barsa no salía de su incomodidad, el Villareal contragolpeaba con una jugada que culmina el brasileño Nilmar dentro del area, combinando destreza y seguridad, rematando contra el poste izquierdo de Valdés, igualando la pizarra 1-1.

Fue Messi quien quebró ese equilibrio al minuto 57 recibiendo de Pedro, penetrando y cacheteando la pelota por encima del arquero López inutilizando su intento de cierre; y en el 83, la jugada comentada con remate de Pedro que se desvía y pierde fuerza en Capdevilla, facilitando la posibilidad del toque de Messi a quemarropa fijando el 3-1, que le permitió al Barsa llegar a 28 puntos por 26 del Madrid que juega hoy, y obviamente es favorito frente al Sporting.