•  |
  •  |
  • END

El inesperado sufrimiento extremo del Real Madrid, ahogándose en un 0-0 que se extendió por 82 minutos frente a ese Sporting agitado, valiente y presionante, fue resuelto por un cabezazo de Benzema hacia abajo, que el arquero Juan Pablo Colinas, de brillante actuación hasta ese momento, no pudo retener, facilitando la entrada de Higuaín, quien empujó el balón casi sobre la raya, estableciendo el 1-0 que alargaba el invicto del equipo blanco, garantizando así su permanencia en el liderato del fútbol español.

El “culpable” de ese 0-0 tan agigantado, era Colinas con sus tres atajadas espectaculares frustrando intentos del Madrid: la estocada de zurda de Di María a los 49 minutos sacada en un alarde de elasticidad y reflejos; el cañonazo de Higuaín a los 67, en estupenda reacción; y el remate de Benzema, recién ingresado, en un lance de máxima exigencia a los 75.

Colinas estaba atravesando por una noche de inspiración casi divina, cuando sobre el minuto 82, Benzema –reemplazo de Di María-, recibiendo un centro de Sergio Ramos desde atrás, cabeceó hacia abajo entrando por la izquierda, y el arquero respondió bien con posibilidad de retener, pero no pudo hacerlo, y el balón de deslizó leve y lentamente hacia el centro, perfecto para ese “cazador” de admirable olfato que es Higuaín, quien libre de marca, empujó la pelota a las redes quebrando la resistencia del bravo Sporting.

En esta ocasión, no fue el Madrid un equipo de superioridad aplastante con su vigor, velocidad y proyecciones ofensivas constantes, porque el Sporting le peleó con determinación y con fe en poder forzar un resultado imprevisto.

Y la mejor muestra de eso fue su arremetida inmediata al gol, con Barral llegando en contragolpe por la izquierda, tomando un largo centro enviado desde el sector derecho, y golpeando violentamente el balón con su cabeza, provocando esa atajada milagrosa de Casillas evitando el 1-1.

El ímpetu de Cristiano Ronaldo se vio frenado y el alemán Ozil, desactivado, en tanto Xavi Alonso multiplicaba esfuerzos interceptando y entregando, utilizando a Di María y Khedira como enlaces, en busca de un hambriento Higuaín.

Atrás, el anticipo de Pepe, la efectiva sobriedad de Carvalho y la cobertura de Marcelo, limitado en sus descolgadas, lograron sujetar la peligrosidad del Sporting, con Diego Castro y Gaston Sangoy, consiguiendo penetraciones preocupantes.

Faltando ocho minutos, casi ahogándose, el Madrid volvió a respirar con cierta tranquilidad con el gol de Higuaín y sigue puntero, un paso adelante del Barcelona con el Clásico en la vuelta de la esquina.