•   Estados Unidos / EFE  |
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Ni pierde sobre el cuadrilátero ante un rival de mayor envergadura ni tampoco se retira. El púgil filipino Manny Pacquiao agrandó su leyenda después de ganar por decisión unánime al mexicano Antonio Margarito y conseguir el octavo título de campeón del mundo, en distintas divisiones.

Pacquiao, tras proclamarse nuevo monarca del peso mediano Jr., versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB), con una exhibición de boxeo inteligente, mezclando rapidez, técnica y pegada a la misma vez, dijo que no pensaba retirarse, todo lo contrario, seguía siendo “más profesional” que nunca.

“No me voy a retirar del boxeo, seguiré peleando”, declaró Pacquiao en la rueda de prensa posterior a la pelea disputada en el Cowboys Dallas Stadium, en Arlington, Texas. “Estoy más fuerte que nunca y sé cómo tengo que dosificar mis fuerzas para demostrarle a los críticos que dijeron que no me había preparado bien”.

Pacquiao dijo que no le preocupaba el próximo rival. La respuesta fue a la pregunta sobre si esperaba la pelea contra el estadounidense Floyd Mayweather Jr., el combate que todo el mundo desea y espera ver.

“Con toda sinceridad, esa respuesta sólo la puede contestar mi promotor (Bob Arum). Es él que se encarga de cerrar cada combate, simplemente me comunica la oferta que hay sobre la mesa y si todo es correcto firmamos el contrato”.

De momento, Pacquiao, que se llevó una bolsa de 15 millones de dólares garantizados y puede incrementarla hasta 25 con los derechos de televisión por pago, tiene previsto para el próximo martes dar un concierto en Lake Tahoe (Nevada) con su grupo musical y luego regresar a Filipinas para cumplir como político.

“Tengo otro empleo después del boxeo”, señaló Pacquiao, de 31 años. “Vuelvo a Filipinas para cumplir con mi obligación de servidor público [congresista]”.

Pacquiao, que ante 41.734 personas que llegaron al estadio había deleitado con su boxeo que dejó a su rival la cara ensangrentada por un corte en una mejilla, el ojo derecho cerrado y el izquierdo hinchado, admitió que al final no quiso que la desigual pelea concluyese con Margarito tirado en la lona.

“Sabía que había ganado claramente, varias veces mire al árbitro [Laurence Cole] para que viese que no tenía sentido seguir con la pelea”, destacó Pacquiao que ganó todos los asaltos. “El boxeo no es destruir a tu rival con golpes que le pueden afectar a su integridad, sino mostrar que eres superior”.

Pacquiao ganó en las tres tarjetas de los jueces, que dieron una puntuación de 120-108, 119-109 y 118-110 a su favor. “No perdimos ni un asalto”, declaró el entrenador de Pacquiao, Freddie Roach. “Ojalá hubieran parado la pelea, no creo que hubiese sido necesario el castigo de los últimos asaltos, [Margarito} no veía, los cortes eran profundos”, añadió.

“Manny es el mejor púgil del mundo”, admitió el preparador de Margarito, Robert García. “Es simplemente demasiado rápido, muy, muy veloz”.

Antes de que diese comienzo la pelea también se generó la polémica en torno a una reclamación que hizo el equipo de Pacquiao después que uno de sus miembros viese un suplemento dietético en el vestuario de Margarito y exigió que se le hiciera un análisis de sangre de inmediato en busca de sustancias prohibidas. Las autoridades no lo consideraron necesario.

Por su parte, Roach, del que Margarito se había burlado en un vídeo de la enfermedad de Parkinson que padece, estuvo en el vestuario para ver cómo vendaban las manos del púgil mexicano, quien no puede pelear en California por un escándalo con vendas en una pelea.

“Queríamos que todo fuese limpio, por el bien del boxeo y del propio Margarito”, comentó Roach. “Ahora no queda ninguna duda para nadie que Manny [Pacquiao] volvió a ser el mejor sobre el cuadrilátero y su rival un valiente que luchó hasta el final”.