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Gatillazo histórico en Abu Dabi, donde Ferrari, el equipo más laureado de la historia de la Fórmula 1, ha medido rematadamente mal su estrategia, se ha alborotado en un momento dado y ha elegido el camino equivocado. El precio que ha pagado por ello es descomunal, casi cruel: Fernando Alonso ha perdido la oportunidad de proclamarse tricampeón del mundo cuando todo parecía dispuesto para que el asturiano se colocara a la altura de Juan Manuel Fangio, Jody Scheckter y Kimi Raikkonen, los únicos que han podido lucir la corona de laurel en su primer año como pilotos de la escudería italiana.

Ese honor será finalmente para Sebastian Vettel, ganador de este gran premio y de cuatro más (Malaisia, Valencia, Suzuka e Interlagos) este curso, que a sus 23 años cuatro meses y 11 días desbanca a Lewis Hamilton como el campeón del mundo más joven de la historia. Ya ostentaba ese honor al ser el más precoz en conseguir una pole position (Monza 2008) y una victoria (en esa misma carrera). Hoy Ferrari le ha hecho un hombre y le ha servido el título en bandeja. Eso supone el pleno de Red Bull, que la semana pasada ya se apuntó el campeonato de constructores. El RB6 es el monoplaza más eficiente de la parrilla (8 victorias y 15 poles en 19 carreras), pero, de cualquier forma, Alonso hubiera necesitado un cohete para salir del charco en que lo metió su equipo.

Tras una salida regular en la que Button se le ha colado a Alonso y lo ha dejado el cuarto, justo por delante de Mark Webber, la carrera y la situación del Mundial se ha estabilizado hasta que el australiano ha golpeado el muro con la rueda trasera derecha de su Redb Bull y su equipo lo ha llamado al taller (vuelta 11). En ese momento, Ferrari ha tenido que decidir si la amenaza era Vettel, que circulaba al frente, o Webber. En el muro de la Scuderia se han inclinado por el australiano, han picado el anzuelo que les ha soltado la escudería energética, y han metido la pata hasta el fondo. Nada más reincorporarse a la pista (vuelta 15), Alonso se ha visto incrustado entre el tráfico, el duodécimo, y allí han muerto todas sus opciones. Colocado tres cuartas partes de la prueba detrás del Renault de Petrov, el chico de Oviedo lo ha intentado todo y todo ha sido en balde.