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La Selección de Nicaragua de fútbol hará un viaje más a la escuela de talento de los Tigres de Brasil en Río de Janeiro, en diciembre, para prepararse rumbo a la Copa de Naciones en Panamá, que se efectuará en enero, en la que se medirán a sus similares de El Salvador, Panamá y Belice.

La noticia no podría ser mejor, porque se trata de darle las condiciones que en verdad necesita un equipo para un torneo tan exigente como es la Copa Centroamericana, de la que sólo se puede salir, con el boleto a la Copa Oro, cualquier otro resultado sería un fracaso para el técnico Enrique Llena, quien prometió cielo y tierra a su llegada, y sólo el infierno hemos visto.

Pero, ¿será verdad que habrá cambios sustanciales con esta Selección Nacional después de las pobres actuaciones que hemos visto? Hay que darle el beneficio de la duda al español, que hasta ahora lo único que ha querido demostrar es que sabe cómo retar y aún no demuestra cómo superar sus propios retos.

La Azul y Blanco tendrá, según la Federación, un entrenador de nivel, originario de Paraguay, otro elemento de enorme valía, que seguramente llevará con la mejor preparación a los nuestros a este torneo, evitará argumentar, como en otras ocasiones, que la falta de condición física es la que “mató” a los seleccionados para ofrecer más competencia.

Con esos detalles cubiertos, veremos en realidad si el aspecto táctico y técnico se apega a la calidad del estratega que nos han “vendido”.