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La temporada pasada, merengues y blaugranas jugaron una liga de dos. Ambos hicieron más de 90 puntos (récord liguero para ellos), colocándose a años luz los otros 18 equipos de la liga de las estrellas. La diferencia entre ambos fue de solamente 3 puntos, y un factor determinante para que el Barcelona se alzara como campeón en mayo, fueron los 6 puntos de los dos ‘clásicos’.

“Ganar el clásico no es ganar la Liga”, dijo Marcelo, el lateral izquierdo del Madrid. Pero hoy día, los dos equipos se ven tan paralelos en fútbol, en estadísticas y hasta en puntos, que muy probablemente los clásicos determinarán de nuevo quién gana la Liga. Y el clásico de hoy lunes está tan igualado que probablemente la localía determine el ganador de los 3 puntos.

Maradona comentó que “hoy el clásico es más parejo que nunca”. Y si revisamos, las estadísticas le dan a Diego toda la razón. Los dos equipos han anotado 33 goles, el Barcelona ha recibido 8 goles mientras que el Madrid 6. Ambos están desde ya clasificados para octavos de final de la Champions.

Ambos tienen una plantilla de lujo y también tienen como estandarte a los dos mejores jugadores del mundo actual: Cristiano por los Blancos y Messi por los Blaugranas. Hoy, los dos son los referentes de ambos equipos, uno y otro son los goleadores de sus equipos: CR7 lleva 15 y Messi lleva 13.

Acerca del clásico, Cristiano Ronaldo dijo que hablar de un duelo entre él y Messi era una “tontería”, pero los fanáticos de ambos utilizarán el clásico como parámetro para determinar quién es el mejor del mundo.

Con la receta de Mourinho, el Merengue de Madrid volvió a ser dulce después de algunos años. Logró acertar en casi todas las incorporaciones y devolverle el fútbol ofensivo a la escuadra blanca.

Encontró en los alemanes Khedira y Özil el eje perfecto para articular la delantera, encontró una pareja perfecta para Pepe en su compatriota y viejo amigo Carvahlo. Encontró en Di María la chispa perfecta para complementar la banda derecha. En fin, reencontró el fútbol de estirpe Madridista.

Por el lado del Barcelona, Guardiola nos propone el mismo fútbol ofensivo de hace dos años. El fútbol de identidad catalana que consiguió el llamado ‘hextuplete’ y que ayudó a España a conseguir el Mundial. Ese mismo fútbol de toque y fantasía que sólo pudo ser cancelado por el Catennaccio Nerazurro de las semifinales de Champions, que le planteó el mismo Mourinho a Pep Guardiola.

Mourinho se muere de ganas por jugar un clásico, por vivir en primera fila esa rivalidad que tiene con el Barcelona desde que salió de esa institución. Esa rivalidad que fue revivida año tras año cuando el destino enfrentaba al Chelsea y al Barcelona, al Inter y al Barcelona, y hoy lunes al Real Madrid y al Barcelona.