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“El tiempo dirá si este Barcelona es tan grande como lo están viendo. Si dentro de unos años, el equipo es utilizado como referencia, eso permitirá dimensionarlo correctamente. Por ahora, sólo estamos escribiendo la historia de un momento que parece haberse prolongado lo suficiente”, dijo con esa actitud y lenguaje de profesor universitario, el estratega Joseph Guardiola, sentado sin alardear sobre el arco iris de la victoria.

Y cuando le preguntaron si Lionel Messi era el jugador más completo del planeta, sacó su estilete y lanzó una estocada de mosquetero: ¿Hay alguien mejor que él por este mundo? La sala de prensa quedó en silencio, y Guardiola quebró la significativa pausa agregando: “Messi es el mejor, y por larga distancia. Recuerden que sólo tiene 23 años y todo lo hace bien, muy bien. Lo veo todos los días en el entrenamiento”.

A la edad de Messi, sólo pierde comparaciones con Pelé. El pequeño argentino es una maravilla. Cada día hay mucho que hablar de él. No es cierto que sólo con un título de Copa del Mundo puedes obtener el reconocimiento mundial. Como ya se ha apuntado, DiStefano y Cruyff son dos ejemplos a mano.

A esta altura, cuando 2010 comienza a desvanecerse, el recuerdo de lo realizado por el uruguayo Diego Forlán en el Mundial de Sudáfrica, ha perdido fuerza. No creo que Forlán por ser el súper-crack de la Copa, sea el ganador del Balón de Oro, y por ahora, para poder engavetar a Messi, el candidato es Xavi, ese genial centrocampista, porque Sneijder no ha podido sostener su brillantez del cierre de la Champions, y lo ofrecido en el Mundial con Holanda.

Un par de semanas antes en Don Balón, Cristiano Ronaldo, siempre falto de humildad, dijo que Messi brillaba porque estaba en el Barsa, rodeado de grandes jugadores, como si él, en el United y en el Real Madrid, incluso en la Selección de Portugal, no los tuviera. Durante la Copa, Messi fue el gran agitador del ataque argentino, demostrándolo con su liderato en asistencias y tiros de peligro con “olor” a gol, antes de la debacle total frente al equipo de Alemania. ¿Qué podía hacer un jugador de la calidad de Cristiano Ronaldo con un Madrid desactivado como el visto en el Campo Nuevo? Muy poco, casi nada, como Pelé en el Mundial de 1966 en Inglaterra y Maradona en 1982, cuando perdió hasta la cabeza. Pero de ninguna manera vamos a dejar de reconocer el nivel del portugués. Es un estupendo jugador al revés y al derecho.

Guardiola no exagera un centímetro al asegurar que Messi es el mejor en todo: quite, entrega, manejo, desequilibrio, sentido tridimensional, apariciones fantasmales, y sobre todo, incidencia. Aunque físicamente aparenta ser frágil, es un jugador duro, habituado a funcionar en tierra hostil, capaz de caer y levantarse de inmediato sin protestar, reintegrándose de inmediato a la acción como un porfiado.

¡Qué bueno sería poderlo ver mucho tiempo para el agrandamiento de su legado! Mostrando su gama de recursos, Messi parece ser un jugador infinito.


dplay@ibw.com.ni