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No hace falta estar en el último lugar para tocar el fondo. El Bóer demostró ayer en Chinandega que su incapacidad para ganar no tiene límites, y de seguir así, será cuestión de horas para sacar del sótano a los Leones.

Los Tigres, sin lucir a dos de sus figuras estelares, Jonathan Malo y Shawn Bowman, no tuvieron problema para vencer 6x0 a un Bóer que cada día tiene más grietas en su pitcheo y aún está más frágil en su bateo.

Los Indios fueron literalmente domados por la labor excepcional de José Rugama, quien tiró para cinco hits en 6.2 entradas y se marchó en el séptimo tras retirar a 13 rivales en fila y no sacó ese último out porque Napoleón Calzado le metió una línea en la mano y no pudo seguir, por lo que llegó al relevo Boanerges Espinoza.

Pero para ese entonces ya todo estaba escrito, porque pese que el abridor del Bóer, Róger Marín se había trenzado en un duelo de pitcheo con Rugama, pero éste duró hasta la sexta entrada cuando los Tigres anotaron dos veces para abrir el marcador.

En esa bateada, los chinandeganos embasaron a Esteban Ramírez por boleto, falló Ronald Garth para el segundo out, pero René Oriental remolcó la primera con sencillo y doble de Jen Argeñal puso el 2x0.

Los Tigres remataron el partido con cuatro carreras más en el octavo, gracias al tercer jonrón de Alexis Sánchez remolcador de dos, luego fue golpeado Esteban Ramírez, Garth disparó hit y el segundo doblete del partido para Argeñal remolcó dos más para el definitivo 6x0.

Boanerges se apuntó juego salvado sin permitir ni un solo imparable, retirando a los siete hombres que enfrentó. Para el Bóer fue la debacle, su cuarta derrota en fila, en los que anotó solo cinco carreras en 36 episodios. Ayer, entre José Campuzano y Jilton Calderón acumularon cuatro de los cinco incogibles del Bóer, el otro fue para la cuenta de Oscar Mairena. Carlos Quiroz, quien era líder de bateo antes del juego, se fue de 4-0 y perdió el liderato, dominado por Bowman.