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Cuando se dice que Messi es infinito, no se exagera. Ayer, entregó el pase maestro que remató Pedro y agregó dos goles con su marca, uno de penal, durante el triunfo del Barcelona sobre el Osasuna 3-0, en tanto Cristiano Ronaldo quebró un largo y hasta cierto punto preocupante empate 0-0 con el batallador e incómodo Valencia, asestando dos estocadas de ribetes espectaculares que establecieron la diferencia, manteniendo al Madrid amenazante, a dos puntos.

El Barsa, que se vio forzado a viajar en bus y en tren a Pamplona para evitar una derrota de no presentarse, consecuencia del caos aéreo provocado por la huelga de contralores, sólo pudo disponer de pocos minutos de calentamiento antes de tomar el nuevo reto. No consiguió el equipo de Pep Guardiola ofrecer otra actuación de impactante brillantez, pero con ese manejo del balón y la flexibilidad incontrolable de Messi, resolvió la ecuación que planteó el Osasuna, invicto en sus últimos doce juegos como local.

En el Bernabéu, antes de la expulsión de Albelda a los 65 minutos, que dejó al Valencia con un hombre menos, el Madrid no había podido materializar su superioridad en la cancha, siendo aguijoneado por ese 0-0 que avanzaba tenebrosamente frente a la angustia de Mourinho. Lamentablemente, un taconazo de fantasía realizado por Ronaldo, fue devuelto por el poste derecho del arquero Guaita, quien desvió un cañonazo de Benzema y malogró una ejecución de DiMaría en otra acción milagrosa.

Pero cuando el Madrid, aprovechando su ventaja numérica, dispuso de mayor espacio para sus desbordes, contraofensivas y combinaciones rápidas, Cristiano se robó el show de diferentes maneras, y al minuto 72, recibiendo de Ozil, disparó un misil con su izquierda que casi rompe las redes, adelantando al Real 1-0. Para sellar la victoria, sobre el minuto 86, Cristiano se filtró por la derecha aplicando sus amagues con repetición cambiando de pierna, y rematando con absoluta certeza y frialdad. El Valencia quedó sepultado debajo de ese 2-0 inapelable.

Por el Barsa, a los 26 minutos, Messi desequilibrando a la defensa del Osasuna, mete con suavidad y precisión una pelota que Pedro achata con un derechazo, perforando al arquero Ricardo. El 1-0 proporcionó tranquilidad al Barcelona, que supo sacar el máximo provecho a la agilidad y dominio de una media cancha fuera de serie, que no necesitó excederse para volver a prevalecer.

En el minuto 65, Messi serpenteando por la izquierda, entró al área como un fogonazo, y su remate de zurda, rasante, fue imparable fijando el 2-0 en la pizarra y silenciando a Pamplona. A los 83, en otra de sus maniobras de imprevisible geometría, Messi fue derribado en el área, cobrando eficazmente la falta desde los 12 pasos para el 3-0 definitivo.

Ahora el as argentino tiene 15 goles por 17 de Ronaldo pero con dos juegos menos. Así que la lucha entre ellos continúa humeante, lo mismo que la pelea por la cima entre el Barsa y el Madrid, separándose del resto.


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