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Es curioso cómo cambia el fútbol en menos de una semana. El lunes dijo José Mourinho que la derrota contra el Barça era una derrota muy fácil de digerir. Que había habido un equipo que había jugado muy bien y había ganado y había habido otro equipo que había jugado muy mal y había perdido. Parece, sin embargo, que la derrota dejó más huella de la que dejó entrever Mourinho. Lo confirmó anoche el técnico portugués. Primero en el campo, con el once titular (sin un nueve), y luego en la sala de prensa explicando que el equipo no tenía la autoestima necesaria para remontar un eventual marcador en contra. Y que lo importante era ganar para ir a casa “con una cara diferente”.

El Madrid jugó anoche en su estadio, por primera vez en la temporada, con un trivote: Khedira, Xabi y Lass. “Lo más importante hoy era ganar. Y no era fácil hacerlo, no era fácil reaccionar después un partido malísimo y con un resultado tan malo como el último”, explicó el técnico. “Nos faltaba un poco de confianza y autoestima y lo más importante para mí, en esas condiciones, era empezar el partido sin sufrir y no atacar inmediatamente. Por eso he cambiado el equipo, porque no quería sufrir, porque imaginé lo que podría haber pasado entrar el campo sin el control del partido. Quería presionar más, tener más control atrás. No quería encajar un gol, no había la autoestima necesaria para remontar un marcador adverso. De perder sé que me habrían criticado por jugar sin un punta, pero soy así. No cambio mis pensamientos”, prosiguió.

Entendió que Lass, Khedira y Xabi daban más presión al equipo y más ayuda y fuerza en defensa. ¿Se plantea jugar sin un nueve en el futuro?, le insistieron al portugués. “Hoy no era un partido para hacer un gran encuentro, ni para golear, también por la calidad rival. Hoy era un partido sólo para ganar, para ir a casa con otra cara y para volver a entrenarse mañana con un espíritu diferente”, argumentó el técnico portugués.

También le preguntaron por el Barcelona. Por lo que le había parecido que el equipo de Guardiola llegara tarde a Pamplona. Delegó en el director general, Jorge Valdano, y repitió aquello de que hay dos reglamentos. “Prefiero no comentar nada del Barça. Para eso está el director general y para eso hay otros directivos. Y además, como ya he dicho ayer, existe un reglamento para los otros y otro para mí y tengo que entender que es así”.

¿Por eso salió del banquillo una sola vez en los 90 minutos del partido?, le preguntaron. “El reglamento permite que el ayudante puede salir del banquillo, nosotros sabemos que otros pueden y nosotros no. De todas formas hoy me parecía que era un partido donde mi equipo no podía estar presionado, ni por mí, ni por los comentarios de fuera. Mi equipo necesitaba estabilidad. Y sin hacer un gran partido la hemos conseguido”, concluyó.

Se marchó Mourinho sin escuchar las palabras de Unai Emery, enfadado con el árbitro -”hemos salido perjudicados, ha habido un partido hasta la expulsión de Albelda y otro después”- y con el técnico del Madrid al que acusó de faltarle el respeto por no dejarle comparecer el primero en la sala de prensa. “Yo en casa siempre intento mantener unas pautas que entran dentro del respeto. Uno puede ser muy bueno pero tiene que tener valores humanos y cumplirlos. En mi casa el invitado o el visitante siempre habla el primero. Si hoy tenía prisa por irse lo entiendo, pero es la primera vez que ocurre en mi vida y espero que sea la última”, dijo el técnico del Valencia.