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Después de la firma de Jon Garland, cerrando la rotación de cinco abridores sin necesidad de considerar el brazo de Carlos Monasterios, pensé que la historia de Vicente Padilla con los Dodgers, se había cerrado, y lamenté que las lesiones, empujándolo dos veces a la lista de inhabilitados, carcomieran tan drásticamente sus posibilidades de ser lo suficientemente llamativo en el mercado de Agentes Libres.

El balance de 6-5 con 4.07 en efectividad limitado a 16 aperturas, convertían los cinco millones que invirtieron los Dodgers, atraídos por el impresionante cierre de Vicente en 2009, incluyendo la postemporada, en un derroche.

Obviamente, pese a la escasez de pitcheo abridor en el escaparate, Padilla no podría pretender obtener cifras gruesas con el preocupante antecedente inmediato de su escopeta constantemente averiada. ¿Qué equipo se atrevería a tomar semejante riesgo aún con un diagnóstico médico momentáneamente favorable?
Sin embargo, ayer, en una nueva demostración de que no hay nada escrito, los Dodgers mantuvieron al “pistolero” nicaragüense en su personal, con una propuesta de dos millones de dólares, pensando utilizarlo como un “multi-uso” o “todo-terreno”, en vista de sus recursos, poder y experiencia.

¡Hey!, un pitcher así por dos millones, puede resultar una ganga.

Abre Padilla un nuevo casillero para valorar a los pítcheres, y muy exigente: capaz de abrir juegos, realizar relevos medios evitando derrumbes, y rematar al enemigo en trayectos cortos de tres outs o menos.

Si eso llega a popularizarse, como ocurrió con los cerradores, estos “multi-uso”, podrían convertirse en millonarios. Se imaginan a Padilla respondiendo como abridor eventual, como relevista largo reteniendo una ventaja y funcionando exitosamente apagando el fuego. Una estadística combinada compleja e interesante.

Puede que ustedes y yo, nos sintamos inclinados a verlo sólo como cerrador, porque entrando al remate, Padilla debe hacer zumbar sus rectas con movimiento encima de las 95 millas, combinándolas con quiebres controlados y desconcertantes.

Pero los Dodgers van más allá. Padilla abriendo por Kuroda, Garland o Billingsley, y aún tomando el lugar de Lilly y Kershaw, sería confiable; lo mismo que entrando a sujetar una posible tempestad temprano en el juego, o reemplazar al matador Jonathan Broxton para cerrar puertas.

¡Quizás estemos en presencia de un hallazgo!