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El Diriangén quedó a un paso de arrebatar el título, en un cierre de alarido en la final del torneo Apertura. Para ser más precisos, los Caciques fueron despojados de un penal claro y eso fue lo único que le impidió ganar el campeonato al Ferreti, que cayó 1-2 pero eso fue suficiente porque el marcador global 2-2 lo dejó en ventaja por haber anotado de visita ayer en Diriamba.

El árbitro René Guerrero se convirtió en la “figura” del partido, por una jugada que fue pena máxima sobre Juan Carlos Narváez y por el contrario, le negó ese chance al Diriangén en el minuto final del duelo cuando ganaba 2-1 y con eso acabó con las aspiraciones diriambinas, pero también dejó en duda su imparcialidad como uniformado.

Después de eso, lo que vino fueron los actos vandálicos injustificables, a pesar que la molestia de la barra local era comprensible, que como resultado dejó las pertenencias de los árbitros quemadas, el trofeo de campeón y subcampeón destruido en las graderías y lanzado al terreno de juego.

También quebraron los vidrios al vehículo del Ferreti y a los de sus seguidores. Peor, aún niños recién nacidos terminaron en el hospital, víctima de gases lacrimógenos que lanzaron los antimotines contra la enfurecida barra en las afueras del estadio.

Antes de esos minutos dramáticos, Diriangén estaba haciendo el milagro con cinco juveniles en distintos momentos del juego, le estaba quitando el partido a Ferreti. Comenzó ganando con gol de cabeza de Marcos Román al minuto 43 tras un cobro de tiro de esquina.

Aunque fue el único gol diriambino en el primer tiempo, fue una ganga para Ferreti porque de no ser por las atajadas de su portero, Denis “El Pulpo” Espinoza, con Jorge Portocarrero tratando de vencerlo, hubiera sido una pesadilla para los rojinegros.

Los Caciques con portero suplente y sin Darwin Ramírez y Herbert Cabrera, mantuvieron en zozobra una pobre defensa ferretista, que por eso valoraron más cada lance de “El Pulpo”, quien se convirtió más en su héroe con el penal cobrado al minuto 66 por una mano dentro del área.

El empate 1-1 era suficiente para el Ferreti llevarse el título, y todo parecía que no sucedería mayor cosa, hasta que al minuto 88 en otra jugada que terminó con Remmy Vanegas anotando de cabeza el segundo gol Cacique para que después viniera la fatídica jugada del defensa Osman Delgado en contra de Juan Carlos Narváez al minuto 92.

Son lamentables los hechos violentos que ocurrieron en Diriamba, pero también lo es el pésimo arbitraje de René Guerrero de quien quedaron muchas dudas de su imparcialidad.

Hasta cuándo se aplicará una sanción ejemplar a los que cometen estos actos, aunque es justo decir, hasta cuándo se hará algo con el mediocre arbitraje en el fútbol nacional.