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Considerando que muchas veces se hacen más exigencias con los peloteros que pretenden entrar a Cooperstown que con quienes aspiran a la sucesión papal en el Vaticano, es natural preguntarnos mientras rascamos nuestras cabezas: ¿Qué se espera hoy en las votaciones de 2011 para ese “bendito” Salón de la Fama?

Vamos a lo obvio: Que Rafael Palmeiro, pese a sus impresionantes cifras como bateador de 569 jonrones y 3020 hits, que lo hacen codearse con los “monstruos” Willie Mays, Hank Aaron y Eddie Murray, los tres con butacas en ese sitio, no reciba el “visto bueno” de los “puristas” del béisbol por el asunto de los esteroides; que Juan González, también por el mismo problema, sea rechazado como lo ha sido durante los últimos años el bateador de 583 jonrones Mark McGwire, quien utilizó andro, como todos sabíamos, cuando no era prohibido; que Jeff Bagwell aún con sus títulos de Novato del Año en el 91 y Más Valioso en el 94, se quede corto; y que Pete Rose, quien no necesita de esos votos para garantizar su fama por los siglos de los siglos, permanezca fuera.

Pero, ¿qué hay de Roberto Alomar en su segundo intento, y del curvista Bert Blyleven, quien el año pasado, en su decimotercera oportunidad, quedó a sólo cinco votos del aterrizaje tan largamente esperado desde su retiro en 1992?
Fue una sorpresa con sabor amargo ver en 2010 cómo Alomar, un bateador de .300 puntos, con 10 guantes de oro, 4 bates de plata, 474 robos, Más Valioso en 1998, 1134 empujadas y presencia en 12 Juegos de Estrellas, no obtenía los votos requeridos para ingresar a la Catedral del Béisbol en su primer año, frustración que también sufrió Juan Marichal, cuya brillantez como monticulista era indiscutible al revés y al derecho.

¿Será éste el año de Bert Blyleven? Debería serlo. Blyleven, hasta hoy, es otra víctima de valoraciones drásticas, como las que impidieron a Luis Tiant y David Concepción, poder ingresar, pese a registrar mejoras hojas de servicio que varios “colegas” en posición, que fueron instalados contra viento y marea.

Las 287 victorias conseguidas por Blyleven, un forjador de 60 blanqueadas, superan claramente las 209 de Don Drysdale, un pitcher con menos significado en otros renglones trascendentales en la difícil tarea de sacar outs. Cierto, Drysdale lanzó 14 temporadas por 22 de Blyleven y obtuvo un CyYoung, pero los 3,701 ponches de éste, por 2,486 del compañero de Sandy Koufax, y su esfuerzo magnífico desde equipos pequeños, permite realizar una adecuada valoración al comprarlos en rendimiento.

Si Blyleven no es elegido este año, sólo le queda otra oportunidad para ingresar por vía directa en 2012, evitando quedar en manos del Comité de Veteranos, que el año pasado bloqueó el impulso hecho por esa puerta de atrás que realizó el venezolano David Concepción.

Faltan pocas horas para conocer los resultados. Seguramente Barry Bonds estará pendiente del tratamiento que le darán a Palmeiro, quien cifras en mano lo junta todo para estar en el llamado Salón de los Inmortales.


dplay@ibw.com.ni