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La privilegiada visión del alemán Mesut Özil y un gol final clave, condujo al Real Madrid a la remontada tras una exhibición física, para acercarse a la semifinal de Copa del Rey, al vencer 3-1 al Atlético de Madrid.

El derbi madrileño ha perdido la brillantes del pasado, ha rebajado la tensión en su alrededor, extinguido el cruce de declaraciones. La polémica previa. Pero no ha visto afectada en un ápice su intensidad. Los jugadores de Real Madrid y Atlético dieron un recital. Una exhibición de esfuerzo que engrandece la Copa del Rey.

Justo cuando comenzaba a carburar la maquinaria blanca con llegadas de Özil y Cristiano Ronaldo, frenó en seco. La apuesta de Quique fue valiente y tuvo recompensa inicial. Juanfran pegado a la banda derecha, Reyes con libertad, como le gusta, y dos puntas como Aguero y Forlán. Un pase preciso a la espalda de Ramos y Reyes plantó al ‘Kun’ ante Casillas. Fue derribado en su regate pero el balón cayó en los pies del uruguayo y lo envió a la red.

Se cumplían siete minutos cuando el Atlético de Madrid encontraba el premio que buscaba en 90. Ahora debía gestionarlo. No supo hacerlo. La encolerizada reacción del Real Madrid le atropelló. Se fue asfixiando con el paso de los minutos, encerrándose según desaparecían su centro del campo. Con Assunçao y Raúl García superados. La verticalidad madridista se apoyó en dos figuras claves. La presencia ofensiva de Marcelo. La omnipresencia de Cristiano. Solo una exhibición de De Gea mantuvo en pie a los rojiblancos.

Cristiano Ronaldo deleitaba con gestos técnicos en cualquier rincón del campo, pero retrasaba su habitual cita con el gol. Con todo a favor disparó fuera a los nueve minutos. Uno después avisaba al joven meta rojiblanco de lo que le esperaba. Sacó como pudo uno de sus ‘misiles’. Y a la tercera el Real Madrid empató. Un testarazo de Sergio Ramos en un saque de esquina igualó el duelo.

El Atlético pasó a defender de individualidades. De una acción en solitario de Juanfran (pidió mano de Ramos en un centro a los 17 minutos), una genialidad del ‘Kun’ o un disparo de Forlán. Empequeñecido ante el poderío físico blanco. Cuando el Real Madrid aprieta el acelerador son pocos los que aguantan. ‘Mou’ piensa en el presente. Su equipo puede llegar fundido al final de campaña.

El recital del portero De Gea desvió un balón como si fuese un portero de balonmano, con los pies, a Benzema. Sacó abajo un testarazo de Carvalho, pegado al palo, y otro arriba de Di María. Voló ante un disparo potente y colocado de Cristiano. Y se alió con la fortuna en un rechace a un nuevo chut del ‘fideo’, al que no llegó el francés por milímetros.

Özil es un futbolista superlativo. Posee una visión privilegiada. Lee el fútbol a una rapidez mayor al resto. Enmarcó su partido con una jugada en la que anestesió a sus marcadores para inventar un pase con marca de gol, que remachó Cristiano Ronaldo.

Cuando la ida de cuartos se despedía, un mal despeje de Luis Filipe hacia el interior del área tropezó en Domínguez y dejó solo a Özil. Con tranquilidad clavó un puñal en la eliminatoria. El Atlético lleva dos años sin caer en una. Su técnico tendrá que inventar algo en una semana o su temporada se quedará sin alicientes. El Real Madrid acaricia la semifinal.

En el otro partido, el Almeria venció 1-0 al Deportivo con gol de Rindaroy a los 35 minutos de juego.